miércoles, 20 de abril de 2022

LA VOZ (poemas de caleidoscopio)


 










Juaneleana
Nada más que esta luz, otoño.
 Nada más que esta luz.
Juan L. Ortiz.
como si fuera un estanque en el que cada molécula de agua
ejecutara su música en las partituras de la luz
 
un estanque con hojas amarillas en figuras rítmicas
destellos de plata y silencios verdes
 
agua en conjunción de luz
filtrándose en las estrías del aire
 
una melodía persistente
que se va y vuelve y no se sabe
desde cuándo o hasta dónde
en esa manera obstinada de estar
 
como el cielo de las cinco que insiste tan celeste
junto al acecho de sombras en la luz blanca
 
 
 
Sustancias
 
Ahora que muerdo el cuerpo de la noche
para saber de qué está hecha esa médula
de sombras que me llama y me consume
pregunto: cuál será la sustancia del poema
cómo será ese cuerpo que se parece a la noche
en su obsesión de morder y al que le entrego
desvalida, mi aliento para que alce su propia voz.
                   
 
 
Médanos


ir de un abrazo a otro
recostarse en el hombro
del hombre del hambre
cuando el amor
cuando la sed
dibujan círculos
en la piel dormida
y el vacío
y la espera
son médanos
que mueven
una arena muy fina
de un sitio a otro
 

(Del libro: LA VOZ (poemas del caleidoscopio),
(Ediciones en danza, 2019; gentileza de la autora).

 Stella Maris Ponce
 

Stella Maris Ponce nació en Concordia, pro­vincia de Entre Ríos, en 1963. Es poeta, can­tante, profesora de literatura y gestora cultural. Publicó: Rituales de la noche (Ríos al Mar, Para­ná, 2002), Sonidos y silencios de la utopía en la poesia y la música (El Augur, Paraguay, 2005) y Spirituals (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2015). Participó de las antologías Mujeres poe­tas en el país de las nubes (México, 2007), Cuarto Encuentro de Escritores Entrerrianos (EDUNER), Biblioteca Parlante (LINER), Modelo para armar: 62 voces de la poesía argentina actual (Círculo de Poesía) y Antología federal de poesía. Región Centro (CFI). Fue invitada al X Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires, al Happening Artístico Música y Litera­tura, Punta del Este (Uruguay) y al XI Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro Cultu­ral de la Cooperación. Integró el consejo editor del sitio virtual Autores de Concordia. Fue be­cada por el Fondo Nacional de las Artes en el Programa Pertenencia-Poesía. Recibió el Premio Pregonero de la Fundación El Libro de Buenos Aires. Coordina talleres de escritura creativa, ci­clos de lectura y el grupo Poética Colectivo, de intervenciones urbanas con poesía. Preside la Fundación Magister y organiza anualmente la Feria del Libro de Concordia y la Región. En lo musical formó parte del Coro Tahil Mapu de la Universidad Nacional de Entre Ríos, con el cual realizó una gira por Italia. Creó el Grupo Vocal Blues & Cía. de música afroamericana, que se presentó en los Festivales de Gospel y Coun­try Blues de Buenos Aires. Como cantante so­lista integra la experiencia artística en recitales poético-musicales: Del Spiritual al Blues, Stella In Concert, Jazz, Tango & Poesía.
 
 


lunes, 18 de abril de 2022

VIRGEN DE PROA


 









ESCRITO A LA LUZ DE LA LUNA
Che fai tu, luna, in ciel? Dimmi, che fai, 
silenziosa luna?
Leopardi, “Canto notturno’’
 
Se apaga el día y ella me señala tu disco,
tu moneda labrada con una oscura efigie.
Desde edades ocultas a la vista
de azor de las palabras, ¿qué ves, callada luna?
¿Ves las tenues variantes de las nubes sobre los continentes
oscuros para ti, como los mares secos para nosotros,
o acaso, como un vago hilo que se advierte al soslayo,
la Gran Muralla que erigimos ayer, piedra tras piedra? 
¿Ve tu luz el despunte mareante de las rosas,
ves cómo se marchitan las dulces hijas de la tierra?
¿Ves al tiempo soñarnos, ves cómo barre el viento la ceniza?
Madre de la poesía
que todavía nos asedia desde tu luz, que nos inunda
cuando la noche llega apaciguada con sigilos y aromas
y el pavor de existir nos exalta y conmueve,
yo te miro brillar en mi pluma de plata
y alzarte sobre la ciudad repleta de basura y desdicha
y te pregunto por las cosas que no responde nadie
sino tu extático silencio. ¿Qué ves, luna, en los hombres?
¿No ves al más remoto enterrando a su padre
y echando flores vivas sobre ese cuerpo inerte
que ayer lo aconsejaba y auguraba el futuro?
¿No ves el mismo duelo desde que convergían los glaciares
y te alumbraba más brillante la Tierra Llena en tus sagradas
                           noches ?
¿No ves ahora como entonces la locura y el miedo
latiendo en un venablo, en una punta filosa, en un hechizo,
los convulsos rituales de unos seres vestidos
y el temblor de sus cuerpos desnudos que se rozan
cuando rojas se extinguen las hogueras
en el hondo refugio, mientras afuera aúllan
las ambulancias o los lobos bajo tu luz alucinante?
¿No ves al niño que te mira desde su cuna mínima
soñando con la teta blanca que saciaría su hambre pura,
no ves a la muchacha donde late ya el germen de otra vida
y al fracasado cazador de sienes entrecanas
que vuelve a contemplarte como a través de siglos,
acuclillado cerca de su gruta, pensando en lo que fue,
en su paso fugaz bajo tu rostro,
luna divina? Una mujer le ha dicho
que te mire, y allí ha quedado, solo,
absorto en tu hermosura inexplicable,
como si fuera tu perfecto disco la única faz capaz de consolarlo,
la única luz capaz de comprenderlo
suspendida también sobre el abismo,
como si fueras, luna variable y única, su única confidente
y compañera,
y sus ojos los únicos abiertos para verte.
  
(Del libro: Virgen de proa,
Editorial Pre-Textos, 2015,
Gentileza del autor)
 
 Alejandro Bekes
 


Alejandro Bekes nació en Santa Fe. Argen­tina. en 1959. Vive en Concordia, desde 1969.  Es autor de los cuadernos de poesía: Esperanzas y duelos, Camino de la noche, Premio Fray Mocho, 1989,  La Argentina y otros poe­mas, 1990  Abrigo contra el ser, 1993, País del aire, 1996, El hombre ausente, 2004, entre otros poemarios.  En 2006 publicó una antología de su itinerario poé­tico con el título Si hoy Fuera siempre (Valen­cia. Pre-Textos). Ha traducido una selección de la Poesía de Gérard  de Nerval (Córdoba. Colección Fénix. 2004), las Odas de Horacio (Lo­sada., 2005). Venus y Adonis de Shakespeare (Losada. 2007). Geórgicas de Virgilio (Losada. 2007)., Epodos de Horacio, entre muchas otras traducciones. Ha publi­cado los volúmenes de ensavos: Los caminos tor­tuosos (Logroño., AMg, 1998),  Lo intraducible. Ensayos sobre poesía y traducción (Premio Amado Alonso. Pretextos,  2010), más el dic­cionario de lingüística Breviario filológico (UNER, 2014), así como di­versos ensayos y artículos en revistas universi­tarias y volúmenes colectivos. Ha sido docente titular de la Universidad Nacional de Entre Rìos y de los Profesorados en Lengua y Literatura en Ciencias de la comunicación de la Escuela Normal de Concordia; entre otras altas casas de estudios. Co­labora con las revistas argentinas Fénix y Ha­blar de poesía; y Clarín de Oviedo (España).

 



sábado, 16 de abril de 2022

ELEGÍA CON CABALLOS


 



















7
Mujeres casi belgas, casi italianas o judías ya criollas
iban de labores entre paraisales suburbanos,
y en la hondura del monte el mestizaje bárbaro,
visible en las cejas de los hombres
y en el pelaje de sus caballos.
 
Cada una tenía dos lenguas para explicarse a sí misma
las bodas o los enterramientos en estos atardeceres de extramundo.
 
Ahora, sólo tengo un caballo atado a mi ventana
que pasta en una amanecida república de extraños,
pero su galope sigue siendo pulso de universo,
casco campana que me aguarda para devolverme
a la ultra realidad de aquel gurí que temía soñar,
cuando soñar era irse en alma de la tierra.
 
Tengo un caballo atado a mi ventana,
y él, que ya resucitó, me mira.
 

21

No es mía la violencia que sostiene esta palabra: llamaron conquista del 
desierto a la expropiación más cruel y el zorro de los graneros sonreía 
y las ganaderías abundaron. ¡Que bien les vaya, mal habidos!
 
Yo sólo tuve un caballo, que no fue uno ni mío,
érase el índice hacia arriba y había algarrobos centenarios.
Pero ¿acaso érase yo quien lo veía, era yo quien rezaba de montado entre 
la selva, cuando era la alegría misma quien cantaba, solísima y exilada de 
las palabras amaestradas?
 
Ni dios tenía nombre todavía y ya el gurí cabalgaba.
 

50


Lucio Madariaga de siete años en el último tren,
traspasados los altísimos puentes de Zárate
le dijo a su padre: —Aquí empieza a haber caballos.
Y nosotros entendimos el homenaje.
 
Hay que cruzar enredaderas de obenques
y arrodillarse ante la luz,
antes de visitar el aire de la gracia,
del país corazón de palmas altas.
 
Hay que subir para bajar a la entre ríos verdadera:
el Paraná, el Uruguay, el Miriñay y el Corrientes.
La de hoy es un resto de barajas e ignorancias,
una cascarita de naranja con hormigas,
un arsenal de changuitos de supermercado
boqueando entre costas de rotas redes colgadas.
Hablo de la patria de un niño verde,
yacaré y colibrí para los saberes del agua y el aire,
que traspasó siguiendo a las mariposas,
los turbios nubarrones del lenguaje,
porque sus ojos aprendieron a confiar
en los ojos del caballo:
Amaba los caballos y quiso que su polvo
se mezclara con los cascos voladores del último tramo.
 
 
78
 
¿Qué haré con tus riendas, maestro mío, mi caballo,
si estas riendas son apenas nervadura de nieblas encauzadas
que de pronto alumbran o se caen en silencios empozados?
Pasan silentes las garzas entre páginas vacías,
un reservorio a contracorriente, una ventana
para jamás aterrizarse.
 
Tu morada sangre vuelve en celajes de nubarrones bajos
que inquietan a las taipas de aquí abajo.
 
Criatura de este mundo: ¿me dirás alguna vez
si fuiste realmente de este mundo?
 
De este arrozal o estos trigales comerán los hombres,
pero las cigüeñas y las hadas
son como furtivas sombras chinas volando,
y ahora sólo hay aviones y drones
volando por todos lados, donde antes
solamente volaban los caballos y los pájaros.
 
(del libro: Geografía de la fábula,
Eduner, 2021)
 
Miguel Ángel Federik
 

Miguel Ángel Federik nació en 1951 en Villaguay, ciudad de Entre Ríos en la que reside. Es poeta y ha publicado las siguientes obras: La estatura de la sed (1971, Los sepulcros vencidos (1974), Fuegos del bien amar (1986), Una liturgia para Némesis (1994, premio Fray Mocho de poesía), De cuerpo impar (2001), Imaginario de Santa Ana (2004) y Niña del desierto y otros poemas (2010). Es autor también de numerosos ensayos sobre la obra de escritores de la región, como Daniel Elías, Alberto Gerchunoff, Juan L. Ortiz, Carlos Mastronardi, Ana Teresa Fabani, Francisco Madariaga y Juan José Manauta. Geografía de la fábula, poemario del que esta edición toma su título, mereció en 2017 el segundo premio del Fondo Nacional de las Artes.
(Biografía tomada de la Obra poética, las “reunidas”, mencionadas, que cuenta con un prólogo de Sergio Delgado. Nota del Administrador)
 



viernes, 15 de abril de 2022

CUADERNO DEL ASOMBRO


 






1. ARTES DEL LÍMITE

 

Impulso
para Agustín
 
 
Irrumpía el mar en aquel aroma
azuladamente ágil de la voz
entre glicinas cuando la luz
dibujaba la lentitud del momento
en que cantan las campanas.
De tardecita podía oír
aquel clamor espiralándose
entre rumores cómplices
y sabores a lejanía
probada en patios de la infancia
donde leer la leyenda de la lluvia
cuando el ojo de agua
era una corola circundada por zarzales.
Un hueco húmedo y dulce
más allá de los sauces
con la acequia de gracia naciente
para bordear el enigma del destino
sobre la corteza de silencio
como si sólo existiera la línea del horizonte
y el humus aquel entre raíces:
una miríada de canales en tierra inimaginable
bajo la bóveda intermitentemente vegetal
y los umbrales del limo en la garganta.
 
 
 
Chinitas
para Marcelo
 
 

 

Alpargatas indelebles
entre cañas sobre el agua
que filtraban la entrada de la luz
en un galpón extendido
como el tiempo,
la casa acrecentada
por el recuerdo de otro río…
 
Te veo arrojar la línea
para el asombro
del bagre que sacarás
con tu anzuelo de felicidad
en la infancia:
con siestas largas
y moscas cazadas
entre los pliegues de una cortina
que cubría el vidrio de la puerta cancel,
donde leíamos
“La pequeña Lulú”
¡más de una vez!... ¡más de una vez!
 
Caminaste con tus chinitas
férreamente iguales
sobre el suelo donde la madre dijo
“él jamás habla mal de nadie”
mientras siento deseos de llorar
cerca del rostro agitado
y el ceño fruncido 
de quien a veces pescaba
con carnada artificial
haciendo que el aire chicharreara
con lanzaderas libres
en la calma de algún lago
y los torrentes caudalosos
del Norte con carayás:
entre alguaciles llamando la lluvia
que por fin lavaría la tierra,
luciérnagas y nubes de primavera,
con la creciente apurándonos
a abandonar la amenaza
de muerte en las sierras chicas
… ¿lo recordás?
 
Como ocurrió después
en momentos de salto exigido
como ocurrirá, tal vez,
cuando se rompa el tiempo
para que podamos ver 
que aprendimos a sostener
el oficio de morir en silencio, hermano,
con palabras insuficientes
para el consuelo
mientras cavamos el albergue
de este presente
en el que floto en tu lancha sobre el agua
 
planchada
planchada
planchada  
 
y la embarcación da una vuelta suave,
como de calesita y siento que ahora sí
alcanzamos la sortija
y decís que nuestro amigo poeta
te ha llamado “cultor de la amistad”
y alivia tu gravedad
porque es real la mañana
despojada de celo
de cara a unas escamas puntuales
totalmente limpias de veneno
que brillan todavía
como lentejuelas fabulosas
en los lomos de algún dorado
donde la vida se revela
más de una vez… más de una vez…


 
 
3. EL TAJAMAR
 
Carenaje
 
 

Todavía perdura el vaivén
de la pena en la suspensión
de un par alado de plumas
con su más allá 
de herrumbre en medio del rugido
de la tempestad y las faenas…
 
Sobre el encaje de la espuma
una bahía deja ver la vela antigua
de un barco despojado de hybris
para el rey del río:
su sed extinta 
entre mástiles que perfilan
el acantilado que va desde el Paraná
hasta los arrecifes de coral
en Trinidad donde habrá de nacer
la música del rocío
entre garzas blancas
que sobrevuelan la ribera.
 
Mientras una hilera de árboles
nombra "el fruto oscuro"
y descubre los frotamientos dulces
del fuego: las cenizas de la voz
que al cuaderno traen
el recuerdo de la sintonía
del ancla con las caracolas.
 
Solía escucharlos hablar
el idioma de las casuarinas
a propósito de la cercanía del mar
                                           en las mañanas…
 
 Del libro: Cuaderno del asombro
(Barnacle, 2022, envío de Alberto Cisnero)
 
Claudia Caisso
 


Claudia Caisso nació en Rosario, donde vivió. Doctora en Letras por la U.N.R. e Investigadora Independiente del Concejo de Investigaciones de dicha Universidad en cuya Facultad de Humanidades y Artes ha dictado seminarios de grado y postgrado sobre Literatura e Interculturalidad. Tiene publicados, entre otros libros: De vértigo, asombro y ensueño: ensayos sobre literatura latinoamericana (2005); Fiel de lides, poemas (2006); El tímpano de la epifanía, poemas (2009); Estudios de cultura y literatura latinoamericana (2014), Culturas literarias del Caribe (2015) y Cuaderno del asombro (2022). Falleció a comienzos de este año.
 



jueves, 14 de abril de 2022

LA MEJOR HERIDA (2020)


 










Ocaso
 
como acude la sangre a la herida
coito al borde de tus pensamientos
hemos dejado en el viaje las puertas cerradas
 
quedamos
los dos
 
desnudos
de lo que vendrá
 
no sabemos
qué nos espera
en este vasto campo
de silencio
 
ni un grillo
que recuerde
 
lo bella que era
la tarde
a la sombra del verano
 
 
Noche
 
veo con ojo absoluto
los muros de la casa
 
limpio las palabras
antes de hablar
 
la soledad arropa
como el amante perdido
 
un cuchillito de acero
brilla en su mano
busca mi corazón
 
pasa un tren
sin pasajeros
 
 
 
Oquedad
 
Si comenzara antes
si supiéramos cuándo comienza
 
el final no dolería tanto
 
se escribe con sangre
de una herida
 
y en tropel
las palabras corren
hacia un barranco
 
aun así
cuando no me ven
riego el árbol
de la casa de al lado
 
florece también para mí
 
 
Aparecidos
 
se pierden las cosas
sin remedio
 
como si todo en un soplo
se hubiese ido
 
sentados en un banco
junto al fuego los veo
copas vacías
cuchillos de mango negro
 
paredes
que guardan la mucha sed
 
pasa el carro con heno
esperan
 
el azogue
inmóvil
les habla
de ningún regreso
 
(Del libro: Poesía reunida
2020-2000; Ediciones en danza, 2021)
 

Gigliona Zecchin


Gigliola Zecchinm más conocida por su seudónimo:Canela: Es escritora y periodista cultural; nació en Vicenza (Italia), 1942, estudió castellano en la Escuela Superior de Lenguas de Córdoba, en cuya universidad siguió la carrera de Letras Modernas. Creó el Departamento de Literatura para Niños y Jóvenes de Editorial Sudamericana, en el que abrió diez colecciones para 250 títulos. Ha recibido La Rosa Blanca de Puerto Rico, y en dos oportunidades el White Ravens internacional. Editó los poemarios Paese, arle povera, In movimiento (finalista del concurso internacional Olga Orozco) y Haikus venecianos para Adolfo Nigro, y del libro de arte Que sueño es este, realizado en Cantabria, España. Ha integrado diversas antologías, y su novela En brazos del enemigo fue editado Edhasa. Participó de la antología Poetesse d'Argentina de T. Pironti Lditore (2006), y con sus ensayos, de Eros UN.IU (2003), 5 poetas italianos en traducción (2005) y La colección (2008), en la editorial Alción, bajo la edición de Elena Bossi. Simultáneamente produjo ciclos de difusión cultural en los medios de comunicación centrados en las artes. Distinguida como "Ciudadana destacada de la cultura" por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; ha sido nombrada Cavaliere della Repubblica Italiana. APTRA le otorgó la estatuilla Martín Hierro en seis ocasiones, la última en 2019, como reconocimiento a su trayectoria profesional en radio y televisión. Es miembro de número de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

 

 


martes, 12 de abril de 2022

QUÉ SUEÑO ES ESTE-What dream is this (2019)

 

al final de la historia
salpica la galaxia
el agua bendita del mar
 
no nos dimos un abrazo
 
no pudimos decir
que éramos más fuertes
que la felicidad
 
 
at the end of history
the galaxy sprinkles
the holy water
of the sea
 
we did not fold in an embrace
 
we could not say
that we were stronger
than happiness
 
(Traducción al inglés: Julia Garzón Funes)
(Del libro: Poesía reunida
2020-2000; Ediciones en danza, 2021)
 
Gigliona Zecchin -Canela- (Vicenza, Italia,  1942)





domingo, 10 de abril de 2022

in movimiento (2008)


 







estrategias


no hay remedio
mientras las abejas sigan su rutina
habrá que elegir una ilusión
y no ser visto
 
mi padre también se había exiliado en la azotea
con la cabeza oculta entre las manos
 
 
 
 
retratos
 
en esta pared
bajo la lámpara
 
todos andan desnudos
la belleza ambigua
de los adolescentes
 
novias con sonrisa
y azahares de cera
 
hombres enérgicos
junto a perros de caza
 
nada denuncia el frío
a la niña de sus ojos
 
trabajo inconcluso
 
la herencia
 

lecho de esparto
 
se doblega
porque el amor trabaja
al borde del abismo
 
acaso estén todos
despiertos
 
cada cual abrazado
a su propio fantasma
 
algo se dice
con una voz más triste que el pan
 
la voluntad del sueño
puede más
que la velocidad de las lágrimas
 
 
 
escrito en el aire


no fue nieve

de ninguna manera
 
ni siquiera levemente
ni siquiera dentro de la literatura
 
imaginen una neblina de cuerpos migrando
con alas de ceniza
blanca
muy fría
 
un lugar del tiempo
cuyo enigma
 
nadie ha descifrado
 
(Del libro: Poesía reunida
2020-2000; Ediciones en danza, 2021)
 
Gigliona Zecchin -Canela- (Vicenza, Italia,  1942)
 




IMAGEN: Niebla en Buenos Aires (De archivo)



viernes, 8 de abril de 2022

arte povera (2006)












maestro zen


ahora que la piedra
el mármol
debieron emigrar
ya no hay urgencias
 
seremos inmateriales
estaremos aquí y en todas partes
observando
 
transida de nieve
la flor
de las montañas altas
 
 
 pesa
  la pena
que produce la alegría
 


carta geográfica


un largo beso de ceniza
divide los países en que nos hemos amado
 
el cuerpo del mar invadirá la arena
y borrará todo vestigio
 
frágil frontera
la pasión
abandonada
(Del libro: Poesía reunida
2020-2000; Ediciones en danza, 2021)
 
Gigliona Zecchin -Canela- (Vicenza, Italia,  1942)
 
 
IMAGEN: Flor de montaña (sin créditos)



 

miércoles, 6 de abril de 2022

PAESE (2000)


 








parvas de trigo al sol
derrama su leche la cabrita blanca
un tren parte y él saluda
agitando la gorra de soldado
 
cartas escritas con la mano izquierda
 
en la niebla
ella da a luz
 
que no tenga problemas de horizonte
esa dicha
 
alguien empuja al viento
 
dispersa
                        toda ceniza
 
 
2020-2000; Ediciones en danza, 2021)
 
Gigliona Zecchin -Canela- (Vicenza, Italia,  1942)




IMAGEN:  Almiar (1891), pintura de Monet



lunes, 4 de abril de 2022

Y SIN EMBARGO EL SOL y otros poemarios


 










 

Y SIN EMBARGO EL SOL
 
III
 
A pesar de la soledad que se defiende como a una
hermana pronta a ser violada
pero a la que se quisiera violar
con hábiles dedos de lesbiana
y lenguas bifurcadas
y herramientas en gancho, puntiagudas
hasta verla desangrarse.
A pesar de negar el amor
de enjaularlo y dejar la jaula colgada en
acantilados
borrascosos.
El amor construido sobre arenas movedizas por
los arquitectos de laberintos y galerías tortuosas
con gallos de riña espejismos rituales.
 
A pesar del miedo que precede a los
alumbramientos y a la muerte;
el sol.
 
 
Soles y más soles
germinándome como a la
primera mujer
el primer hombre.
 
 
IV
 
No soy el perdido.
Soy el que ha vuelto de la agonía la ignominia
la locura.
Porque cuando abrí la última puerta del infierno
estaba el sol de mediodía esperándome
como a su amante.
 
 
 
DEL AMOR (1986)
 
Fue en octubre hace miles de años, cuando aún no
había nacido, que dejaste caer en mis entrañas el
sortilegio de la síntesis:
Los hombres que había amado fueron tan sólo el
anuncio de tu llegada
¡Oh, Mi Señor!
 
 
Enséñanos, ¡Oh, Amor! Los límites, puesto que por naturaleza nos pareciera
que los límites son un castigo y que la libertad sólo se da sin fronteras.
Y enséñanos a recorrer la locura, pues es sabido
cómo puede engañarse con ella, empujar al precipicio.
Y enséñanos, finalmente, a aferrarnos tan
fuertemente de tus manos que imposible sea el desasirse.
 
 
DE LLUVIAS (1988)
 
Y fueron las lluvias sobre la tierra, sobre el
basalto y los grajeros
sobre el maíz, los tréboles las hiedras,
las glorietas de glicinas, los girasoles
sobre las catedrales de lapislázuli y las piedras
milenarias, rectangulares. Sobre los ranchos de
adobe y los edificios de ciento diecisiete pisos.
Sobre el corazón del puma, del cóndor,
de las serpientes y de las gallinas de once cabezas.
Sobre el blanco esternón de los muertos y el
esternón apretujado por alacranes de acero del
hombre que a diario lucha por la vida.
 
Y fue que apagaron los ardimientos y las furias
en el vasto recinto de la tierra.
Y que salimos las mujeres con nuestras jícaras a
recoger su rostro para con su fresco óleo ungir a
nuestros hijos.
Tiempo de calma.
Barcos anclados en bahía segura.
 
 (Del libro: Poesía inédita reunida, 
Ed. Las nuestras, Córdoba, 2011)
 
Glauce Baldovin (Río Cuarto, Pcia. de Córdoba, Argentina, 1928 y murió en Córdoba, en 1995).
 
PUEDEN leer La biografía completa en una entrada anterior de la autora.