domingo, 8 de mayo de 2022

NADIE DUERME DE VERDAD AQUÍ


 










Para mi padre, por lo que pudimos.
 
Me acerco para darte un beso. Tu barba es un nido que
recibe mis labios como las ramas secas hacen con los
gorriones. El beso no hace ruido, es parecido a un secreto
que se guarda para siempre.
 
 
 
Te acompaño mientras esperamos al cirujano. En la
habitación hay un olor dulce y los rayos del sol atraviesan
los vidrios de las ventanas. Afuera es de día otra vez. En
la clínica nadie ventila los cuartos, o al menos no vi que
lo hicieran desde que llegamos. El aire circula por tubos
adentro de las paredes y sale por rejillas incrustadas en el
cielorraso. Te miro tapado con una frazada de polar
azul. La sonda con escamas de sangre sobre la piel seca
de la mano izquierda, la barba canosa y muy suave, los
párpados aceitados por lagañas. Llevás un monstruo
en el estómago que saltará en cualquier momento a tu
garganta. No vas a gritar porque siempre fuiste un niño
sumiso. También reconozco que sos un lugar común, un
padre serio, un padre rígido. Te destapo. Algo se desarma
debajo del polar azul. Músculos, piel, huesos. Veo las
hilachas de flaccidez. Vomitás de nuevo, escupís sopa
de anoche, flemas. La dentadura postiza cae, irreversible,
en la palangana.
 
 
 
¿Que tenes ahora con vos que casi lo has dado todo?
¿Las manos parecidas a flores secas? Un ramillete sobre la
mesa se resquebraja cuando les roza la cara a mis hijos y
deja en el aire esquirlas de piel y hueso, pelusa violácea,
gusto a manzanilla.
 
 
 
Nadie duerme de verdad aquí. La espera anula
cualquier movimiento vital, por ejemplo el de las pestañas cayendo
por el peso del sueño.
 
 
 
En el armario del baño guardás el bolso que usaste entre los 25 y los 50 para ir al Club Villa Devoto. Algunas veces te acompañé, deambulaba solitaria por las instalaciones vacías. Nunca vi a nadie, salvo a vos y a tus amigos en la cancha de tenis, donde el sol les resaltaba las aureolas de polvo de ladrillo en la ropa blanca de algodón. Ahora que lo pienso había algo de irreal en ese club abandonado con solamente ocho o diez socios. Mientras te miraba jugar al tenis, arquear la espalda hacia atrás para pegarle a la pelotita en un saque perfecto, imaginaba que otros llegarían para usar la pileta capaz de irradiar cuerpos de bronce, la confitería señorial, la cancha de bochas, el frontón, los corredores largos y frescos con olor a cloro de la zona de los vestuarios. Hoy el bolso de cuero es una boca desencajada donde se mezclan modelos antiguos de zapatillas Topper, talco, muñequeras de toalla, chombas vetustas, suspensores agujereados y pelotitas de tenis con un dejo de perfume a pegamento.
 
  
Me gusta esta foto tuya que encontré adentro de un libro. Sentado en un sillón de tapizado verde, una pierna cru­zada sobre la otra, mirás a cámara. Tus ojos son amables, con un poco de brillo. Vestís jeans y camisa leñadora a cuadros grandes. La cabeza apenas ladeada hacia abajo una ceja levantada en contrapunto, el pelo negro peinado con gel, raya al costado. No sos un padre escritor. Te ima­gino actor de cine, un joven cantante de música country o una promesa de las artes plásticas del futuro. En la imagen tus brazos acunan a una muñeca de plastico con la cabeza excesivamente grande.
 
 
Limpio las comisuras de tus labios con la servilleta de papel. La dentadura de plástico está fuera de control e imagino a un autómata que por la noche tendré que refregar y enjuagar con mucho cuidado. Tantos días, vos y yo acá encerrados, armaron un cúmulo de rituales: las vainillas de “El Progreso", los libros de historia del arte abiertos sobre el sillón del acompañante, la “Oda a la alegría" saliendo de mi teléfono.
 
 
 
Tu forma de afecto: un brevísimo llamado telefónico para invitarme a comer asado. “Te compré tira”. Pero yo oigo “conozco tus gustos”, “me gustaría verte el domingo”,
“te quiero, hija”.
 
 
 No quiero olvidarme nada de lo que decís cuando estás acá.
 
 
La palabra diálisis significa "separación de las sustancias que están juntas o mezcladas en una misma disolución, a través de una membrana que las filtra". El inventor de este procedimiento médico fue un holandés que en 1943 durante la ocupación alemana recreó el funcionamiento de un riñón verdadero con elementos de la vida cotidia­na holandesa. Pieles de salchichas, latas de cerveza y un lavarropas le sirvieron en un comienzo para darle vida al órgano artificial capaz de eliminar de la sangre humana todos los desechos, como el potasio, la creatinina y la urea. Te miro conectado a la máquina de diálisis, venís en ambulancia tres veces a la semana, cuatro horas cada vez: en un año vas a haber cumplido 624 horas de relación con este aparato. Te cuento con entusiasmo que ciertas escrituras funcionan de manera parecida a la máquina de diálisis: establecen un recorrido y corrigen a través de la filtración y depuración para eliminar lo innecesario en un cuerpo extenso particular. Sin embargo, con ella también es posible unir elementos en apariencia contradictorios, por lo que vuelve vecinas palabras en fricción, acumulan­do los desechos del lenguaje y transformándolos en algo novedoso e inesperado.
 
 
¿Podrías morir ya mismo y no me importaría?
 
 
El cuerpo te destruye. Fallás y los errores no paran de multiplicarse. Los músculos de las pantorrillas de tenista adoptan la consistencia de dos pequeñas bolsas de agua. Neblina. Los ojos no clasifican, todas las cosas te resultan extrañas. Preguntás: "Una mujer al lado mío qué es".
 
Soy una desconocida para vos. Y vos lo sos para mí. Ahora nos une la misma forma opaca.
 
La música te ablanda los músculos y los vuelve tiernos. Puedo ver tu piel más tersa ahora. Pensás en tu madre cuando escuchás Oda a la alegría", y sonreís muy leve­mente, como si la felicidad tuviera un costo.
 
 
Padre sin órgano, padre purificado, padre nuestro, padre de agua, padre transparente, licuado, padre de mùsica, de piedra, dependiente, padre sólido, catatónico, padre del miedo, de la espera, padre del hijo, carníivoro, proteico, padre lunático, mudo, fanático, fantasmático.
 
 
El agua cae en forma de arco, se mojan las hortensias, el taco de reina, las alegrías del hogar, las rosas y las came­lias. El verde del pasto fosforesce en cámara lenta, luego vibra. Te encanta regar el jardín y cuidarlo más que a nada en el mundo.
 
(Del libro: Nadie duerme de verdad aquí,
Caleta Olivia, 2021)
 
Verónica Pérez Arango (Buenos Aires, 1976)
 

Pueden LEER la biografía en una entrada anterior de la autora.





viernes, 6 de mayo de 2022

PODRÍA LLEVAR CIERTO TIEMPO












TENDRÍA QUE HABER OTRA NATURALEZA

1

Ese caballo fracturado en el medio del campo, rodeado de otros caballos que perciben la imposibilidad de movimiento, pero no pueden hacer nada.

2
Un árbol que de tan grande no permite ver qué hay detrás. Una imaginación demasiado poderosa.

3
Alguien que me consuele todo el tiempo, por lo que pasó, por lo que pudo pasar y por lo que va a pasar. Que me sostenga, lo más literalmente posible.

4
Un animal doméstico muy enojado me mostró los dientes, no le había hecho nada. Menos mal que no tengo cuatro años y sé, dentro de todo, separar las cosas.

5
El último paseo familiar, con la familia ya quebrada, una mancha enorme, en todo lo que implique algo de cariño.

6
Un puente que separa lo mejor de la vida de lo peor. Cruzarlo sin sentir nada. Una anestesia generalizada en cada vena.

7
El caballo ya no puede arrastrarse, está tranquilo, los otros caballos no comen y fingen dormir.

8
Una madre a veces, una madre a veces, una madre a veces.

9
La casa en obra. El baño y la cocina sin artefactos, sin pisos. Dos agujeros grises. Hay personas que no nacimos para ver el proceso de las cosas.

10
La nostalgia puede ser eso que no sabías que necesitabas. También el monstruo del lago Ness.

11
Un cajón que no se abre es un cajón que no se abre. El resto corre por mi cuenta.

12
Van a tirar la casa abajo Van a tirar la casa abajo Van a tirar la casa abajo. Nosotros quedamos.

13
Adonde estaba la casa va a haber un edificio con muchos departamentos chiquitos. Mucha gente que no va a tener nada que ver entre sí. Como una familia disfuncional.

14
Cuando algo importante se cae, se vuelve a caer todo lo importante que se cayó en el pasado.

****

 

Debería irme a dormir, pero me desilusioné mucho con los duraznos hermosos que compré hoy a la mañana a la salida del médico nuevo. Pensé que serían jugosos y riquísimos, pero no, son opacos y secos. No voy a comparar esto con mi vida. A veces no hace falta.
Pienso en los duraznos, ya sé que una desilusión tan tonta no tendría que ponerme así. El tema es que tengo un pasado.
Todo el día pensando en los duraznos, dejándolos para más tarde, haciéndome desear para nada. No los voy a tirar. Los voy a dejar en la heladera hasta que se pudran.»

 (Del libro: “Podría llevar cierto tiempo”,
2º ed.Caleta Olivia, 2021)
  

Clara Muschietti

 


Clara Maschietti nació en 1978 en Buenos Aires. Es fotografa y poeta. Publicó los libros de poemas La campeona de nado (ganador de la convocatoria anual de la editorial ¡ROJO, 2007), Karateka (El fin de la noche, 2010; segunda edición: Nebliplateada 2020) y No sé qué creiste (Ediciones Aguadulce, Puerto Rico, 2016). Participó, entre otras, en las antologías Poetas argentinas 1968-1980 (compilada por Andi Nachon, Ediciones del Dock, 2008), Un libro oscuro (compilado por Florencia Castellano, Bajo la luna, 2012), Penúltimos. 33 poetas de Argentina 1965-1985 (compilado por Ezequiel Zaidenwerg, UNAM, México, 2014), Felina, antología para gatos (compilada por David Caleb Acevedo y Cindy Jiménez Vera, La tuerca, Puerto Rico, 2015) y Atlas de la poesía argentina (edición de Eugenia Straccali y Bruno Crisorio, Edulp, 2017). Desde 2009 dicta talleres de poesía. El Fondo Nacional de las Artes le otorgó una beca a la creación en el área de letras en 2013. Participó del "Encuentro de Jóvenes Escritores de América Latina y el Caribe", en el marco de la Feria del libro de La Habana 2014. En 2015 el Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias le otorgó un subsidio a la creación para publicar la primera edición de Podría llevar cierto tiempo (Bajo la luna, 2015).
 
 
IMAGEN:  Clara Muschietti en Twitter




jueves, 5 de mayo de 2022

AVES DEL PARAÍSO (2014)


 










rompiendo la nada de ese tedio de las 2 menos cuarto
y el último whisky
y el baño de inmersión en la bañera
sigo ese ritmo
germen del vivir
tejiéndome con ellas
sus cuerpos lechosos
en ese amasijo
sigo
disfrazado en el personaje
magnetizado hasta el
agotamiento total
siempre a punto de eyacularla
 
toda toda
para ella
grande putona
que me espía de reojo
mientras la sacudo
de atrás
gestos gestos que calientan
mimi trola mía
adorada en tus pezones
tus tetas vistosas dobles análogas
en la verdad de la cogida
tu olor fresco sos
el ave lira la droga
la flor desnudada
el tiempo que se borra
para siempre
 
 
#
 
conocidas por el facebook
en el espejeo de esas aguas jabonosas
ninfas nereidas opulentas frondosas
sementadas de esa marea
 
quiero coger me dijo en el sueño
apúrate que tenemos poco tiempo
un rapidito si ethel, si edel hay
para las 2 cachondas mías, pero
quiero verlas besarse y de atrás
verlas subir la escalera esa fuerza
del culito si
después en la silla montadas encima
mío
sí campión me dijeron
con un chupón
 
llevo en los colmillos el verde
hago
un festival del deseo
sin más ropa que tus botas
gogó en el momento lilaceo
de lo erótico y la danza del
falo agrandado la caída del
semen plateado sobre las
ligas rosadas
ahora vos lili otra sacudida
en el pudor de la arcilla humana
del culo los besos embriagadores
románticos a la gran paliza
de sexo y los priapismos
enredado en su cuerpo descuartizado
en otro éxtasis
 
 
 

Pablo Queralt (Buenos Aires, 1955)

 

 

Pueden LEER la biografía en entrada anterior del autor.

 


miércoles, 4 de mayo de 2022

DOS LUCES DE FRENTE

 











Hay una parte reservada a las sombras
al descanso de las hojas
y a los diminutos
rayos
del
sol
 
 
Junto al monte
 
Voy junto al monte
como un ciego
acariciando
su libro
 
La noche es clara
cuando los ojos
se acostumbran
 
La verdad se lee con los pies
sobre las formas de quienes
ya han pasado
 
La luz no existe
cuando la oscuridad
es blanca
 


Las Chapas


Las chapas suenan
un whisky barato
por mis venas
 
Pienso en los perros
de la cuadra
si alguien los alberga
de tanta marejada
 
Sospecho que iré
a dormir tranquilo
como un pibito
que apenas
piensa
en nada
 
 
Soy una persona
que camina a 10
kilómetros
por hora
 
convivo en velocidad
 
con la tierra
que se levanta
con el viento
 


 
 Tras el Polarizado
las nubes de tormenta
Siempre serán más
graves
 
 
Miro el sol


Miro el sol
por la esquina más oscura
del parabrisas
La neblina se disipa
a 120 km por hora
Los chanchos comen
lo que deja la campaña
junto al pasto y
los cadáveres
que habitan las banquinas
 
 
 
Diego Planisich
 
 
 
Diego Planisich, nació en Avellaneda, Santa Fe, en 1979. Es poeta y estudiante de periodismo. Publicó Arrullo (Corteza ediciones, 2014) y Grayskull (Corteza ediciones, 2019). Ha participado de antologías nacionales, revistas literarias y fanzines. A mediados de 2014 formó, junto a poetas de Santa Fe y Santo Tomé, el grupo de poesía La Chochan. Durante el 2018 estuvo a cargo del Centro de Escritores de Avella­neda (CEA), el taller de lectura de la Biblioteca Popular General Manuel Obligado de la ciudad de Reconquista, y el taller de poesía de la Biblioteca José Manuel Estrada de la ciudad de Las Toscas. Desde ese mismo año coor­dina el taller de poesía La pequeña voz, en el Remanso Casa Cultural de la ciudad de Reconquista.
Junto a Luciana Paruzzo coordina el ciclo de poesía La mecha.


Observación:  Entiendo que este libro lleva ese nombre porque los poemas en letra más chica "se enfrentan" con los de la página siguiente que en el libro están al costado, lo cual resulta imposible en el blog, por la diagramación (Del administrador). 

 
 
 


lunes, 2 de mayo de 2022

ANTÍFONAS


 








AL PADRE EN EL HADES
 
Vengo a desdecir mis maldiciones
y pedirte
que te bajes de mis hombros.
Vengo para alejarme de ti.
Padre, tu bendición.
 
 
ENEAS  I
 
Perdí patria
y toda posesión
cuando te perdí.
 
Tendré que poblar
el mundo
de fantasmas
y con ellos
por tu ofensa
y en tu honor
fundar el imperio
de seguir viviendo.
 
 
 
EL PERVERTIDOR DE ANCIANOS


El primer anciano
a quien me animé
a entregar mi pasión
era un hombrecito
pegado día y noche
a una gran máquina de coser
en un taller de tapicería.
Lo descubrí
detrás de una vidriera sucia
una siesta del peor calor santafesino
sudando sobre cuerinas
-pero a sus pies descalzados
bailaban como serpientes
sedas y gobelinos
brillando en esa cueva
que también fue nuestra casa.
 
Mi inexperiencia
demoró un año de artificios
en abrirle la cabeza y el corazón,
arrebatárselo a la muerte,
ingresarlo al nuevo mundo
que lo había desalojado
y oírle al fin con entusiasmo
una queja: “Ahora ya tengo
por qué vivir en ansias".
 
Soy joven,
reprochan mi comportamiento
alegando que podría conseguir
cualquier belleza de mi edad.
 
Lo que llaman mi perversión
en verdad más se acerca
a esa infamia que llaman filantropía.
Véanme enfermero
en el campo de batalla
inclinado a olvidarlos de sus huesos
en el hueco que escarbaron
para echarse a perder,
véanme inclinado a parirlos como fuera,
festines danzantes mediante, serenatas,
velorios de noches enteras
en vela a la hora del lobo,
sexo, droga o arte conceptual mediante.
 
Arropados, arrullados,
en cunas deberían estar,
eso siento
mientras sigo por la calle
sus traicionados destinos
de héroes, soberanas, donjuanes o novicias.
Los sigo, los filmo,
estudio sus tropiezos,
me aseguro del éxito al embestir: “Escuche,
gané algo en la lotería
y no tengo con quién festejar,
soy nuevo en la ciudad, ¿no me acompaña?
lo invito, una copa, un café, lo que quiera”.
“Perdone, nos vimos en el cine,
¿se acuerda, Perdidos en la nieve?”.
Sí me permite, le recomiendo
esos niños envueltos en repollo”.
 
Me acusan de que los abandono
después de volcarlos al precipicio
de la ruina, la locura o el suicidio.
 
Es que suelen pedir siempre más.
No se resignan al esplendor.
Se supondría que uno envejece
dos o tres vidas para aprender,
aprovechar las oportunidades.
 
Pero no se resignan y reclaman,
¿y hasta cuándo
otra vez asistirlos,
y otra vez enseñarles a caminar
para que insistan
en llegar gateando y en trepar
a la silla ante la gran máquina
de algún taller de tapicería?
 
(Del libro: Antífonas -Amor se fue-
Apuntes sobre Proust; Editorial
Palabrava, 2019)
 
Enrique Butti


Enrique Butti nació en Santa Fe, Argentina, en 1949. Al­gunas de sus novelas: Aiaiay, Sudamericana 1986; Indi, Losada, 1998; El novio, El Cuenco de Plata, 2007; No me digan que no, Carnavalito, El Fantasma del Teatro Munici­pal, Sin cabeza y encapuchados, y Cada casa, un mundo, novelas de aventuras editadas por Colihue, y El centro de la gravedad, primera edición Palabrava y posteriores Co­lihue.
Cuentos: Solfeo, Ed. Eco, México, 1990; La daga latente, Colihue 2006; Santos y desacrosantos, Fundación Ross, 2012, y El diablo mete la cola, Homo Sapiens, 2006.
Obras de teatro: Espina de diamante, Colmegna, 1987, y La fruta de la perdición, Ed. de la Cortada, 1993.
Ha recibido premios nacionales e internacionales, y algunos de sus textos fueron traducidos al italiano y al inglés. Escribió ensayos y libros infantiles y tradujo obras del inglés e italiano. Algunos de sus poemas apa­recieron en antologías y plaquetas. Éste es su primer libro de poesía.
 


IMAGEN: Enrique Butti  -Foto- JC Ramírez



sábado, 30 de abril de 2022

AMOR SE FUE














MIENTRAS DURÓ
 
Vivamus, atque amemus
 
Los mil y cien besos
y cien mil más,
besos sin cuenta
de Catulo y Lesbia,
o el único, prolongado
beso de Paolo y Francesca
persisten, nos buscan,
son nuestros,
más sin cuenta
y más sin fin.
 
 
Estás en mí
 
Estás en mí como una luz
que no se apaga nunca.
Bueno, no exageremos,
no un sol
ni un faro,
apenas un candil
en el cuarto del niño temeroso,
un pabilo nadando en aceite
en el sagrario de la oscura catedral
o un incesante cigarrillo
que alguien alienta
detrás de un vidrio
al fondo de una sala nocturna de hospital.
 
 
CUANDO SE FUE
 
Como Cleopatra
 
Sucesores herederos
de los testigos que vieran
al áspid trepar
desde la mano
que abrió la tapa
y se introdujo en el canasto,
los orfebres desde hace siglos
hacen de las serpientes
largos enroscados brazaletes
rematados
en una cabecita de platino
con ojos de esmeralda
y lengua de oro
dirigida hacia el corazón.
Así mis manos te buscaron
y quedaron quietas
mientras las tuyas
treparon por mis brazos
y cuando terminaron de subir
y se deslizaron
por mi pecho
yo ya estaba muerto.
 
(Del libro: Antífonas -Amor se fue-
Apuntes sobre Proust; Editorial
Palabrava, 2019)
 
Enrique Butti (Santa Fe, Argentina, 1949)


IMAGEN: Paolo y Francesca, pintura de Gustave Doré.
 


jueves, 28 de abril de 2022

APUNTES SOBRE PROUST


 








Glosa a Las intermitencias de la Gran Comedia
 
Dice así:
“Si fuéramos a Marte y a Venus
conservando los mismos sentidos
todo lo que pudiésemos llegar a percibir
estaría revestido
con los mismos atributos de la Tierra.
El único viaje verdadero,
el único baño en la fuente de la Eterna Juventud
no sería ir hacia nuevos paisajes
sino tener otros ojos
ver el universo con los ojos de otro
de cien otros
ver los cien universos que cada uno de ellos ve
que cada uno de ellos es".
Y esto, concluye,
es posible gracias
a los grandes artistas
que nos permiten volar
de estrella en estrella.
 
 

La otra ciudad
 
Envejecemos y poco a poco a nuestro
                                                     [alrededor
se multiplica la muerte
y se hace incierta.
Nos encontramos repitiendo:
“Hace años que no aparecía;
creí que había muerto",
olvidando que antes del cementerio
existe otra ciudad silenciosa,
esa oculta cerrada sociedad de ancianos
con sus lámparas
siempre encendidas en la bruma.
 


 
El retrato oval
 
Todo amante deforma el retrato
de su ser amado.
Con muchos pentimentos
los necios pintan y corrigen
estudiando el deseo o el rechazo
que el modelo despierta en las miradas ajenas.
Pero los verdaderos artistas de la pasión
pintan lo que nadie ve,
esos labios que nadie ha conocido,
esa forma de andar insospechada.
Trabajan sin descanso hasta el último brillo
y ocultan el cuadro.
 
  
Apuntes sobre Proust; Editorial
Palabrava, 2019)
 
Enrique Butti (Santa Fe, Argentina, 1949)
 
 


IMAGEN: Fotografía de Marcel Proust.




miércoles, 27 de abril de 2022

UN BOSQUE DE FLORES + OH!

 











Coronitas de novia
 
Las coronitas de novia son mis flores favoritas
aunque son poco funcionales
porque comienzan a perder pétalos
enseguida que uno las arranca de la planta
y esa actitud ya debe encerrar una metáfora,
los copitos blancos desparramados sobre el mantel
como una evidencia de la muerte
 
son mis flores favoritas porque en el hogar de mi niñez
crecían inmensos matorrales de coronitas de novia
o porque eran las flores favoritas de mamá
o porque encerraban una promesa en su nombre
como si pintaran un cuadro
el de una joven hermosa
caminando a un altar en medio del bosque
con un tocado exquisito de florcitas blancas
que dejaban caer
cada tanto
pétalos sobre el rostro aún soltero
pecas blancas bajo las sombras de los álamos
no sé
imagino eso
 
quizás también me gustan porque son flores de septiembre
y uno siempre ama aquello que existe
en la época del año en que nació,
quizás junto a mi cuna había ramos de coronitas de novia
no creo
pero déjenme imaginar
un bebé negrito en medio de una nube de flores blancas
como si fuera un bebé nacido en el Olimpo
o una de esas habitaciones de hospital de película
donde todos aman a la persona enferma
y se lo hacen saber rodeándola de flores muertas
porque todos están ocupados en estar presentes
no sé
 
no sé por qué me gustan las coronitas de novia
pero ya es septiembre
y es el momento de ir hasta la plaza a la siesta
y robarme manojos de flores blancas
que dejarán caer sus pétalos sobre el mantel
como un reloj de arena
como una clepsidra
como metáfora de la muerte
de todo lo que ya no existe ni volverá.
 
(Del poemario Un bosque de flores 
Ed. Bicéfalo, Paraná,2020).


 
Polvo somos
 
8g Slam de Poesía Oral de Entre Ríos (Copa ATR) Casa de la Cultura - Paraná – 2017.
 

Vaya uno a saber quién habrá sido el hijo de yuta
al que se le ocurrió nomenclar al sexo como "polvo"
porque cualquier persona sabe que el polvo
es la mugre superficial
la suciedad volátil, ligera
y coger no es eso
o quizás sí
si es que a usted le gusta lo sucio, volátil y ligero
yo por mi parte…
depende el día...
el llamar a todo acto carnal "polvo” desató versos célebres
cómo aquel de Góngora que decía:
del polvo venimos y al polvo vamos
y entre polvo y polvo que bien que la pasamos
y sin embargo hay algo que me sigue haciendo ruido
que no puedo terminar de explicar
porque a mí no me seduce la propuesta de
"vamos a echarnos un polvo"
ahora si me decís que vamos a garchar, coger, unir nuestros
cuerpos en una trascendencia post estructuralista que lleve
nuestras potencialidades cárnicas hacia nuevos horizontes

eso sí
solo eso
porque acá no estamos hablando de aquello que bien escri­biera
Don Miguel de Cervantes Saavedra en su célebre libro
Madame Bovary:
le hace falta un beso, que le dé una rosa, sueña con que vuelen en su vientre mariposas, ella tiene frío en su corazón,
le hace falta un beso, le hace falta amor
NO
qué mariposas en el vientre ni qué mierda
acá hablamos del simple mundanismo
del garche por el garche mismo
de le garch pour le garch
de ese momento de (por lo menos) dos cuerpos consensua­dos
sin la necesidad de nada más
y si a alguien en algún momento se le dio por vincular este sa­cro

santo momento con la suciedad, con el polvo,
debe ser que quien lo pensó era bastante sucio de por sí
sucio y enredado en las telarañas de alguna iglesia
porque antes de que cualquiera se indigne ante la mención
eclesiástica
lo invito a recorrer los siglos de censura sobre cuerpos.
 
El idioma no es inocente
y usted tampoco puede serlo
cada cuerpo es una decisión
cada cuerpo es una pancarta que proclama un mensaje
que para alguien
es eterno.
 (Del poemario “Oh!” Ed.
Bicéfalo, Paraná, 2020)
 
Ferny Kosiak



Ferny Kosiak nació en Libertador San Martín, Diamante, Entre Ríos, Argentina. Es Profesor en Lengua y Literatura (UADER) y Técnico en Comunicación Social (UNER). Desde 2005 coordina talleres y capacitaciones en Literatura en Paraná, donde trabaja como profesor, en prensa, en corrección y publicación de libros independientes. Publicó los libros de cuentos Soy tu monstruo (Supervisión, 2008), Sentido raro (Supervisión, 2011), Tuit (Bicéfalo, 2012), El crimen es una fiesta (Bicéfalo, 2015); los libros de poesía Morite Lacia (La gota, 2016), El final de los paisajes (Bicéfalo, 2017); la obra teatral La bondad de los extraños (Editorial de Entre Ríos, 2018) ganadora del premio Fray Mocho 2016, la nouvelle Cerca del fuego (Baldíos en la Lengua, 2018), Otro (De parado, 2020).