sábado, 15 de octubre de 2022

El mundo como voluntad y representación


Cuando era un niño, mi padre, todas las mañanas…
Algunas mañanas, durante un tiempo, cuando yo tenía unos diez años
……………más o menos,
Mi padre le daba a mi madre una droga que se llamaba antabus.
Te hacía vomitar cada que vez que tomabas alcohol.
Eran unas pequeñas pastillas amarillas. Él las picaba
En un vaso, disolviéndolas en agua, después le alcanzaba
A mi madre el vaso, y la observaba de cerca mientras se lo tomaba.
Esto fue hacia finales de los cuarenta, un tiempo,
Un mundo social, donde los hombres se levantaban
Para ir al trabajo, dejando a las mujeres con los niños.
Él me hacía un guiño, a la manera en que se hacían los guiños
……………a finales de los cuarenta,
Y yo la observaba de cerca para que no pudiera “zafarse”,
Ni “hacernos una jugarreta” a un par de tipos astutos como nosotros dos.
Cuando escucho esas mismas expresiones en las viejas películas
……………mi mente comienza a desvariar.
La razón por la que mi padre picaba tan finamente los medicamentos
Era que aquellas pastillas podían esconderse debajo de la lengua,
Para luego escupirlas. La razón para que este ritual
Ocurriera tan temprano en las mañanas, –o eso me informaban,
Y yo sabía que era cierto– era que ella, si quería, podía inducir el vómito,
Así que había que vigilarla mientras el organismo
Absorbía toda la droga. Es muy difícil reproducir en estos versos
El ritmo de aquella escena. Él picaba dos pastillas
Esparciendo el polvo sobre el vaso de agua,
Después se lo acercaba a ella, después la observaba mientras tomaba el vaso.
En mi recuerdo él tiene un traje gris de Herringbone,
Y una camisa blanca que ella misma había planchado.
Algunas mañanas, igual que en los cómics que leíamos,
En los que Dagwood salía muy temprano para tranquilizar
Al Señor Dithers, dejándole a Blondie los restos de una
Tostada y los riachuelos amarillos del huevo
Que ella tendría que limpiar,
antes de irse de compras con Trixie, la vecina
en lo que el Comic llamaba un frenesí de compras-,
Mi padre tomaba uno de los primeros buses, encargándome
A mí de la vigilancia. “Échale un ojo a mamá, socio”.
¿Conoces ese pasaje de La Eneida? Un hombre parte de
La ciudad incendiada con su padre sobre los hombros,
Llevando a su pequeño hijo de la mano.
Se abre camino entre los tapices en llamas
Y las columnas que caen, mientras el profeta ciego,
Levantando los brazos hacia el cielo, aúlla desde el interior:
Ha caído la gran Troya. La gran Troya no existe más”.
Tumbada sobre su bata, arrepentida y obediente,
Mi madre en el mesón de la cocina sufría arcadas y bebía,
Bebía y sufría arcadas. De alguna parte tuvimos que aprender
Nuestra primera idea moral sobre el mundo,
De alguna parte la justicia y el poder, el género y el orden de las cosas.


(Tomado de la revista:
Buenos Aires Poetry, abril 28, 2021)

Robert Hass (San Francisco, E.E.U.U., 1941)

(Traducción: Roberto Espinosa)

Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor (Nota del administrador)



 

jueves, 13 de octubre de 2022

VIRGEN DE PROA



LA FUENTE

XXXI

Y si mi amor no es más que una figura, 
¿qué figura mi amor? ¿Antiguos días 
de claras, de infantiles alegrías?
¿Música libre de agua que perdura?

Ay, no lo sé: mi abrazo en su cintura 
y su boca en mi boca, lo sabrías, 
trágico corazón. Comprenderías 
sin palabras la tierra y su ventura.

Sólo soñar con ella es mi destino, 
y una Arcadia inventar donde me quiera 
mientras la vida ruge, arde y arrastra.

Ella en mi Arcadia y yo en este camino 
que me lastima, espanta y desespera 
y que sic itur —ironiza- ad astra.



LOS RÍOS IMPASIBLES

Huyó lo que era firme y solamente 
lo fugitivo permanece y dura.
Quevedo

Paz te dará lo que perpetuamente 
renuevan esta playa y este río: 
el negro muelle de los pescadores, 
el cabrillear del sol en el remanso, 
los árboles que se alzan retorcidos 
y la celeste garza blanca en vuelo.

Pasarán los temblores, los retoños 
del miedo que no duermen, y las aguas 
del tiempo lavarán aun esta culpa 
como roca que en limo se disuelve.

Pero el aire en los sauces inclinados, 
las nudosas raíces que se entierran 
rehuyendo el sol, las yemas que lo buscan 
y enfrente la otra costa verde y clara 
son eternas. Eterno es lo que fluye, 
y lo que anhela perpetuarse pasa.



SAN JOSÉ DEL RINCÓN

¿Qué olvidado camino se ha disuelto 
en las calles de arena, entre los sauces 
y casas viejas, junto al agua turbia?

Uno cree que vuelve a su pasado 
pero vuelve a reliquias sin memoria.

Hasta el río ha cambiado, paralelo 
su curso a los ceibales florecidos.
Otras caras ocultan las que fueron.

Desengaño del tiempo 
que no deshace su trabajo:
¿cómo volver adonde nadie espera?

Pero al soslayo, en el umbral, descalza, 
está la niña en su presente eterno, 
sigue allí, como estaba, entre sus primos 
sin saber que la he visto, sin mirarme 
y repartiendo la felicidad.

San José del Rincón,28 de diciembre de 2005


(Del libro "Virgen de proa",
Ed. Pre-textos, 2015,
Gentileza del autor)


Alejandro Bekes (Santa Fe, Argentina, 1959-Vive en Concordia  desde 1969-.


Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor. (Nota del administrador).

Fotografía del autor tomada de Eduner.




martes, 11 de octubre de 2022

SI HOY FUERA SIEMPRE(Antología 1978-2002)


 












PLAZA DE PUEBLO


Hierro de hamacas viejas
chirría como en otras siestas de julio,
como en otras fiestas
que tuvo mi vida -las campanas
y calesitas tristes y cadenas
que simplemente sostenían el vuelo.
Luz de rodillas lastimadas, 
¿qué pasa con nosotros? 
¿No puedo ser yo y subirme 
como me subía siempre 
a las hamacas de la siesta?
Algún ciprés insiste
en señalar el cielo azul del pueblo.
Las veredas, tan quietas.
Y lo perdido,
lo único verdadero, el tiempo nuestro, 
en la otra orilla de la paz, mirándonos.



NOCTURNO

El oro de la luna sobre el agua.
Imagino este verso y tal vez no sea cierto 
en este atardecer sobre el agua 
el oro de la luna.
La tarde muere entre los árboles
-los viejos eucaliptos cuya familia cubre
las orillas crespas del lago-
y el viento nos promete
lo que no nos hubiéramos atrevido a pedir.
Cómo se extiende el horizonte si nos sentarnos junto
                                       [al agua
y cómo se amoneda
visto de cerca el oro de la luna.
¿Por qué ha de ser más raro decir oro que decir luz o
                                       [esplendor?
Igualmente no hay modo de decirlo 
que pueda de verdad retener esta imagen.
Si nos sentamos junto al agua 
podrás verla. A lo lejos
-cada vez más lejos- los viejos bosques de eucaliptos 
se entenebrecen tocados por una mano inmóvil 
y la noche es azul
más allá de toda palabra. La noche es azul.
El oro de la luna en el agua.



ELLA SE DESNUDABA...

ELLA se desnudaba en su secreto 
anterior a la luz del nacimiento, 
ella se despeinaba en el vacío 
del mar feroz, febril como la luna 
cuando despunta informe y a lo lejos, 
ella se descalzaba en una arena 
fría de larga noche encanecida 
por espumas de amor, de amor y viento. 
Ella se desvelaba entre mis dedos 
como una cuerda tensa entre dos islas 
o como un horizonte silencioso, 
ella se descolgaba como un ancla 
echada hacia los astros desde el cielo. 
Ella tenía cómo perdonarme 
y doblando la voz como una página 
escalar las ventanas del deseo, 
¡Ella se desvivía para verse 
difundida en la luz como un velero! 
¡Rota, rota de música, 
aromada de fuego!
Y en el desastre de la madrugada 
ella se deshacía, como un débil 
amo sobre la tumba de su perro.
(Del libro "Si hoy fuera siempre",
Ed. Pre-textos, 2006,
Gentileza del autor)

Alejandro Bekes (Santa Fe, Argentina, 1959-Vive en Concordia  desde 1969-.
Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor (Nota del administrador).





domingo, 9 de octubre de 2022

AL RENCOR



No vengas, te conjuro, con tus piedras; 
con tu vetusto horror con tu consejo; 
con tu escudo brillante con tu espejo; 
con tu verdor insólito de hiedras.

En aquel árbol la torcaza es mía; 
no cubras con tus gritos su canción; 
me conmueve, me llega al corazón, 
repudia el mármol de tu mano fría.

Te reconozco siempre. No, no vengas. 
Prometí no mirar tu aviesa cara 
cada vez que lloré sola en tu avara 
desolación. Y si de mí te vengas,

que épica sea al menos tu venganza 
y no cobarde, oscura, impenitente, 
agazapada en cada sombra ausente, 
fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre rosas, jazmines que envenenas, 
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida? 
Haz brotar sangre al menos de mi herida, 
que estoy cansada de morir apenas.


Silvina Ocampo (Buenos Aires, 1906 - 1993) 

Pueden LEER la biografía en entrada anterior de la autora.
 

sábado, 8 de octubre de 2022

PAZ


Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.


Alfonsina Storni(Capriasca, Suiza, 1892 - Mar del Plata, Argentina,1938)


Pueden LEER la biografía en entrada anterior de la autora.


 

jueves, 6 de octubre de 2022

ESBOZOS Y REPRESENTACIONES (II)




PARADOJA DE LA IGNORANCIA

íbamos por un sendero
ella ya no me hablaba
o quizá me hablaba
y ahora no recuerdo de qué

¿sonreía?
no lo sé

¿hacia dónde miraba?
tampoco lo sé

¿la forma ocupaba el fondo
o era más frágil
hasta el punto de que la suya
podría definirse como una relación
más estática
que dramática?

tampoco

pero íbamos por un sendero
la palabra tierra
y la palabra sol
describirían muy bien
lo que intento
sin éxito
decir



COSECHA

a Liliana

recojo castañas del suelo
junto a la fuente
y advierto sorprendido
que las hojas que me rodean
son de roble
levanto entonces la vista hacia ella
pero está de espaldas
como observando un sendero
que baja de esta loma
hacia lo alto de otra
que nunca alcanzaré
y en la que ella también
recogerá castañas junto a una fuente
mientras mira las hojas que la rodean
y toma una
y me la ofrece




CARTA A RICARDO REIS


las palabras nunca son
del tamaño de las cosas
¿o deberían serlo?
¿debería el cielo entrar
en la palabra cielo?
el nombre designa
aquello que traiciona
lo que se nombra es un residuo
la radical extrañeza de la reducción
un pacto
entre lo visto y lo oído
un modo de relatar la realidad
por similitudes
por aproximaciones
por cuanto a pesar
de la aceptación de los signos
queda
al margen

(Del libro: Esbozos y representaciones,
Ediciones en Danza, 2022,
Gentileza del autor)

Jonio González (Buenos Aires,1954. Reside en Barcelona desde 1982)


IMAGEN: Fotografía del autor en su perfil del face.

Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor.


 

miércoles, 5 de octubre de 2022

ESBOZOS Y REPRESENTACIONES (I)


A LO QUE YA EXISTE

si hay un tesoro ¿dónde ocultarlo?
lo que se simula ser
a menudo es lo que se es
a menos que sólo se oculte el tesoro
después de sucedida otra vida
de haber eliminado las diferencias
entre aquello
que acompaña desde el principio
y el lugar al que se llega
porque en realidad nadie quiere
ser partícipe de la muerte
sino un actor que sepa llevar
la representación hasta el final



¿Y SI AQUELLO QUE CREES SABER
REALMENTE LO SUPIERAS?

sería como suponer que tras reunir
las astillas de un espejo roto
al contemplarte en él verías
el mismo rostro
de cuando estaba intacto

como esperar la forma del destino
que alguien ha concebido para ti
los actos que ha imaginado
quien no ha elegido ni el apodo
con que sus amigos lo conocen

nadie sangra más
que la sangre
que corre por su cuerpo
ningún árbol se acerca más al cielo
que sus hojas más altas




SENTADO A LA MESA DE UN CAFÉ

no sé dónde envió esta postal
ni cuándo
sólo sé que en sus planes
estaba ir a berlín
y que por entonces nadie
en el valle lloraba tanto
como para que una anécdota así
pasase inadvertida

sé también que quien ahora
contempla esa misma postal
tras apartar la taza de té sobre la mesa
soy yo
y que quien en noviembre de aquel
ahora lejano año
se tendía bajo un árbol en palermo
para preguntarse dónde estarías
también lo era


(Del libro: Esbozos y representaciones,
Ediciones en Danza, 2022,
Gentileza del autor)

Jonio González (Buenos Aires,1954. Reside en Barcelona desde 1982)


Pueden LEER la biografía en una entrada anterior del autor.


IMAGEN: "A qué altura hay que estar de la tierra", fotografía de  Ananké Asseff .


 

lunes, 3 de octubre de 2022

MI RECHERCHE



3-


el camino adelante y la sombra dentro.
se convierten repentinamente en pasado. 
como si tuviésemos algo que perder. 
no debí buscarte acaso. qué luz quedará 
dando un contenido preciso a nuestras faltas. 
cuántas veces tendremos que despedirnos.
de nada serviría saberlo en esta tarde. 
resistimos toda forma de explicación 
y un día no tendremos más que un puñado 
de tierra. allá, donde la tierra termina.




5-



Siempre tuvimos un fantasma en el cerebro. 
escribimos para alguien imaginario. ¿hablamos 
solos? dicen que sí. recordamos el verano. 
el mes de abril. tal vez alguna palabra, un golpe 
sordo y breve en la tierra. ahora te recuerdo, 
decimos. pero no oímos más que la pluma 
royendo el papel. respuesta incorrecta, 
decimos; no hay recompensa para esto.





9-



Hay ruido dentro de nuestras cabezas.
el vapor fue empañando el vidrio 
de la ventana. lo limpiamos con la mano 
y sólo vimos un borroso reflejo. 
lo mejor de la oscuridad y de la luz. 
permanecimos en silencio. es la enfermedad 
profesional de los poetas menores 
de la antología.




10-



Vas a aceptarlo sin esperanzas. vas a hacer 
una frase de acento clásico. donde el murmullo 
sordo de las aguas del río. sólo el murmullo del río 
confundido con el viento. dos héroes antiguos.
de pronto muy lejos, de pronto tan cerca
que parece estás dentro, confundido 
con las sombras previas del alba, desleídas 
manchas carmesíes. y sin más pasado 
que esta noche y el color que de pronto 
aparece y se esfuma de los postigos. 
mirás tratando de recordar o de entender.



25-



Vení cuando quieras, yo te espero acá, 
en mi montaña. yo te espero acá, titilando 
en la luz del alba o bajo el disturbio de la lluvia, 
como un mero halago, aunque tu cuerpo 
no esté de acuerdo con todo ese brillo y los colores 
sin mezclar, para que te recuerden una estrofa. 
pensás en las lilas flotando sobre el agua,
en un hombre hablándote desde la tela. 
fue un cazador que siempre obró solo. 
acaso todos nos hicimos cantores alguna vez 
gracias a las flores. pronto vas a decir el pasado 
abril. pero sabés dónde estás. te sentís en casa. 
alguien te quiere y no existe en el mundo 
otra posibilidad.



Alberto Cisnero



Publicó: El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares,2012 y Barnacle, 2015),Tagsales (Encausto Edictores,2013) , Adiós y hasta pronto ( Dio Fetente, 2013), El  movimiento obrero granizado (Barnacle, 2014 y 2019),Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (Barnacle, 2015), Drugstore (Barnacle, 2015), Ajab (Barnacle, 2016), Oquei, gracias  (Barnacle, 2017),Las casas (Barnacle, 2018), Forma parte de mi guerra (Barnacle, 2019), Akata mikuy (Barnacle, 2020), Media hora con el autor (Barnacle, 2021), Los dados de la muerte(Barnacle, 2021)Y Mi recherche (Barnacle, 2022).



 

sábado, 1 de octubre de 2022

Y EL MUNDO ESTÁ AHÍ

Imagina que todo recomienza y que tu cuerpo está ahí,
rodeado de plantas y animales, bajo la columna y el dintel,
mientras voces jamás oídas golpean a la puerta;
que das un paso y otro y que nada se opone a los siguientes.
Imagina que espíritus protectores te acompañan,
hasta una calle dormida en la que se oyen voces anteriores.
Imagínalo, porque todo eso ya pasó: las casas fueron

                                             tapiadas
con una pluma de ave del paraíso en cada mano,
para quien sea capaz de dar el próximo paso y los siguientes.

y los ángeles de la infancia abandonaron sus puestos.

Las columnas continúan firmes con su dintel.

Un silbido nuevo ensordece el día. Y el mundo está ahí,

(de: "Y el mundo está ahí", 
Libros del Zorzal, 2021)

Rafaael Felipe Oteriño 



Rafael Felipe Oteriño nació en La Plata, en 1945. Es poeta, abogado, crítico y ensayista sobre poesía. Fue representante argentino en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino (México, 1978) y en las VII Jornadas de Poesía en Español (Logroño, España, 2005).Miembro de la Academia Argentina de Letras y de la RAE. Publicó los libros de poesía: Altas lluvias (1966), Campo visual (1976), Rara materia (1980), El príncipe de la fiesta (1983), El invierno lúcido (1987), La colina (1992), Lengua madre (1995), El orden de las olas (2000), Ágora (2005), Todas las mañanas (2010) y Viento extranjero (2014), y el volumen de ensayos sobre poesía: Una conversación infinita (2016). Su obra se encuentra reunida en Antología poética (1997), Cármenes (2003), En la mesa desnuda (2008) y Eolo y otros poemas (2016).


Pueden LEER más datos de la biografía en una entrada anterior del autor (Nota del administrador)
 
 

jueves, 29 de septiembre de 2022

CISNE DE CUELLO NEGRO (III)


CRÓNICAS



Una ucronía

a la memoria de Ricardo Piglia y de Max Ophüls

Alguien ha puesto
al parecer sin premeditación
la última brizna de amor
a derretirse al fuego
en una sartén.
No es un utensilio
vulgar, integra la cocina
donde se combinan
los ingredientes
necesarios para la vida
desde tiempos remotos.
Todos vieron desaparecer
ese último aliento
de amor sin sobresalto
ni advertencia.
Bien escaso entre la gente
no era extrañado ni pedido
cuando hasta hace poco
era el pan de cada día.
Por lo menos en la época
algo lejana en que
hombres y mujeres
se juntaban para vivir
y procrear.
Un autor casi olvidado
de principios del siglo XXI
dice que todo se inició
con la disolución
de las naciones y la formación
de clanes femeninos
y masculinos por separado.
Después hay un gran hueco
en la historia
que culmina hoy
con ese simple acto
que no se registró
en ninguna parte.



Con la trompeta de Chet Baker

¿Qué tienen que ver los cuerpos con el derrame de amor?
Los cuerpos olas en el placer y nada más dure lo que dure
El amor va por otro lado y mucha gente ni sabe por dónde y no lo 
confíes tampoco
En cambio los cuerpos son muy escandalosos y ocupan un espacio 
considerable móvil jocoso
El amor a veces se esconde oculta su verdadera naturaleza el 
pudor lo atenaza
El amor de mi ser herido ser negado lo que no pasa con los 
cuerpos el amor es mucho más frágil que el encuentro de dos 
cuerpos
A veces el amor pretende expresarse de alguna manera: romper en 
zonas callado (el sol es callado) y que las palabras digan lo que 
su corazón no puede decir y también piden los cuerpos representar 
ese amor y fracasan siempre



No me pregunten qué
y menos a esta hora.
El intento siempre es secreto
no saber qué ni por qué pero intentarlo.
Los resultados nos dirán
lo que buscábamos.
O no.
Con la poesía nunca se sabe.



Mujer en la playa

Cuidado, una abeja confundida
ronda las flores pintadas en tu espalda.
Mi olfato deseoso alcanza a percibir
el lúbrico y suave perfume
a magnolia de tus pechos.
Cambia el viento y se torna intenso,
delicioso, casi visible.
Como si te viera de frente



Reproducción

Me dicen que aparearse es un verbo demasiado bestial
para usarlo aplicado a nuestra especie.
Pero es preciso y específico
excluye los sentimientos y coloca las cosas
en su justo punto.
Esto lo hemos aprendido
con la marea feminista: las mujeres que desean
un hijo raramente se escudan detrás del amor
para justificar sus embarazos.
Es un paso gigantesco
hacia las verdades de la naturaleza.
A veces aparece un varón
que jura ser copartícipe del hecho.
En muchas ocasiones el lugar
ya está ocupado
por otra persona
o por ninguna.

(De: Cisne de  Cuello negro,
de la edición de la Biblioteca
virtual, 2020)

Raúl Artola



Raúl Orlando Artola nació en 1947, en Las Flores, provincia de Buenos Aires y vive en Viedma, Río Negro. Es periodista, narrador,poeta. En poesía publicó Antes que nada (1987), Aguas de  socorro (1993), Croquis de un tatami (Premio Madres de Plaza de Mayo, 2002 (2010, el suri porfiado), Registros de hora prima. 2014 (La Carta de Oliver), y La mirada corta, Antología 1976/2016 (La Carta de Oliver). En narrativa, El candidato y otros cuentos (Gobierno del Chubut, 2006) y La mujer ágrafa y otros infundios (El Jinete Insomne, 2018). En ensayo, publicó La periferia es nuestro centro. Apuntes sobre política, cultura, territorios y experiencias (Espacio Hudson, colección El Extremo Sur, 2011). Compiló Poesía/Río Negro - Antología Consultada y Comentada y Las  nuevas generaciones con un total de 44 autores.



 

martes, 27 de septiembre de 2022

CISNE DE CUELLO NEGRO (II)

 


MITOS DE LA UNIÓN 


Religio

Nadie puede morir
mientras suene la música.
El piano y las cuerdas
sostienen lo que queda:
un mínimo aliento alcanza
para albergar toda la vida.
El alma de cada uno
es imagen fractal
del corazón del universo.

(a la memoria de Carl Gustav Jung)



Sentidos

Unas veces, el amor es una puntada en el agua
que enhebra canciones inaudibles
y otras, un estruendo como la explosión de una mina
donde nada queda en pie.

En un caso, pareces sordo,
en el otro, quedas ciego.
Distingue, puedes elegir, estás a tiempo



Me pregunto

Dónde está el que escribió
un epílogo para Juan Carlos
y su damasco
el mismo que prologó
las sandalias de Yolanda
el que se conmovió
comentando la poesía
de Valeria en una contratapa
y saludó con laureles honoríficos
ese cauquil de Sergio.
Y aquel otro que tembló
ante unos ojos negros
vislumbrados en un tango.
O el que celebró un pubis
de ocasión efímera
en pasionales arrebatos.
Y el que en este tiempo
le canta a una mujer
que le salvó la vida
con forma de cisne
y dones incontables.
Tal vez lo vuelva a ver
en nuevas aventuras
del espíritu y la materia
inagotable de los sueños.
Aquí lo espero.



Elogio de la incerteza

Cuando deba nombrar
alguna gloria pasada
podré decir:
Yo te conocí
y tal vez me amaste

(De: Cisne de Cuello negro,
de la edición de la Biblioteca
virtual, 2020)
Raúl Artola (Las Flores, provincia de Buenos Aires, 1947. Vive en  Viedma, Río Negro.


IMAGEN: Autorretrato de Ananke Asseff