Muchas estrellas caían en las noches desveladas de Paso de la lana. Caían a intervalos imposibles de medir como sabemos. Iban cayendo, sin embargo, con la frecuencia exacta para que pudiéramos pedir un deseo y tuviéramos tiempo para pensar en el siguiente. Tata
Acercábamos las cáscaras al fuego de las hornallas y las apretábamos para exprimirles todo el aroma dorado y todas las estrellas anaranjadas posibles. Entre líneas
Capas, debajo de otras capas de papel biblia. Ruido de papeles que se rozan. Capas infinitas, superpuestas. Hay una trama de finas líneas imperfectas, horizontales que hacen sombra unas sobre otras. Podemos mover los sedimentos develar buscar más abajo adonde se concentra el color. Dejar que cada hoja se vea a trasluz y que suene con el movimiento natural del viento que recibe. Desde el sur
Te creímos volver cuando llegaste con las frutas a la casa que había estado triste. El aroma de las manzanas era decir fe o esperanza. Hicimos brillar el rojo de cada una de las manzanas, las envolvimos en papeles azules translúcidos casi y vendimos todos los cajones que habías apilado. Nada fue suficiente para que quisieras quedarte. Te fuiste distraído silbando La Oma, tirando para no aflojar. La casa te miraba desde adentro tibia de manzanas aún. Cecilia Figueredo (Concordia, Entre Ríos, Argentina, 1976) Imagen: Lágrimas de San Lorenzo o lluvia de estrellasdel verano,
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