miércoles, 21 de abril de 2010

ZOO













1

un caballo
parado
debajo de la lluvia
como si no
lloviera

así quiero estar:
desnuda entera
debajo de la lluvia
como si nada
como si nadie
me hubiera
tocado nunca
haciéndome más frágil


4

acostada
lo más plana que puede
ahí donde el pastito no es
ni corto ni largo
acumula en el cuerpo
dorado y negro
todo el calor
del sol de septiembre

cuando se cansa
de estar ahí
de habitar
la sola superficie del cuerpo
viene hacia la sombra
el amor concentrado en las pupilas
lo derrama
extrañada
sobre mí que escribo

mi perra sonríe

porque recién
se levanta de la siesta


7

tal vez por timidez
o recato
asoma apenas la cabeza
fuera de su casa

empieza por la punta
de la antena
palpa
la consistencia de la materia
¿también la mira, la huele
sabe si se come?

después se oculta
y vuelve a empezar

así avanza
recluido en sí mismo
sensible a las miradas
como si verlo desnudo fuera
una herida
infligida a su cuerpo blanco blando y dulce
de virgen quínceañera

una víspera del amor
y de sus huellas
por la hoja del jazmín
el caracol
en la mañana
todavía húmeda
se desplaza


(Tres poemas de: Zoo,
Paradiso, 2009)
Anahí Mallol (Argentina, La Plata, 1968) 






martes, 20 de abril de 2010

SALOMINKA



























1
Cuando no dormís, Salominka, en tu inmenso cuarto
y esperás, insomne, que, grave y alto
con tranquila pesadez —que puede ser triste—
sobre tus intuitivos ojos descienda el techo.

Pajita sonora, Salominka seca,
bebiste toda la muerte y te hiciste más tierna,
te quebraste dulce pajita inerte,
no, Salomé, no, sino una brizna de paja.


En las horas de insomnio los objetos cobran peso
parece que son menos - así es el silencio -
Tiritan en el espejo las almohadas, con su blancura,
y en el remolino circular se refleja la cama.


No, no es Salominka de solemne satén,
en la inmensa habitación, sobre el negro Neva.
Doce meses cantan sobre la hora fatal,
en el aire se diluye el hielo pálido azul.


Diciembre deja fluir su hálito solemne,
como el pesado Neva por la habitación.
No, no es Salominka, sino Ligeia, una muerte lenta –
Les enseñé palabras sagradas.

2

Les enseñé palabras sagradas:
Lenore, Solominka, Ligeia, Serafita.
En la inmensa habitación, el pesado Neva
y la sangre azul que brota del granito.


El solemne diciembre brilla sobre el Neva.
Doce meses cantan sobre la hora fatal.
No, no es Salominka de solemne satén
quien recibe una lenta y fatigosa quietud.


En mi sangre vive la Ligeia de diciembre,
cuyo amor bendito duerme en el sarcófago,
y esa Salominka, puede ser Salomé,
muerta de pena, y no volverá.


(1916)
Osip Mandelstam
(Traducción: Natalia Litvinova)
Соломинка
1.

Когда, соломинка, не спишь в огромной спальне
И ждёшь, бессонная, чтоб, важен и высок,
Спокойной тяжестью — что может быть печальней —
На веки чуткие спустился потолок,

Соломка звонкая, соломинка сухая,
Всю смерть ты выпила и сделалась нежней,
Сломалась милая соломка неживая,
Не Саломея, нет, соломинка скорей!

В часы бессонницы предметы тяжелее,
Как будто меньше их — такая тишина!
Мерцают в зеркале подушки, чуть белея,
И в круглом омуте кровать отражена.

Нет, не соломинка в торжественном атласе,
В огромной комнате над чёрною Невой,
Двенадцать месяцев поют о смертном часе,
Струится в воздухе лёд бледно-голубой.

Декабрь торжественный струит свое дыханье,
Как будто в комнате тяжелая Нева.
Нет, не соломинка — Лигейя, умиранье, —
Я научился вам, блаженные слова.
2.

Я научился вам, блаженные слова:
Ленор, Соломинка, Лигейя, Серафита.
В огромной комнате тяжелая Нева,
И голубая кровь струится из гранита.

Декабрь торжественный сияет над Невой.
Двенадцать месяцев поют о смертном часе.
Нет, не соломинка в торжественном атласе
Вкушает медленный томительный покой.

В моей крови живёт декабрьская Лигейя,
Чья в саркофаге спит блаженная любовь.
А та, соломинка — быть может, Саломея,
Убита жалостью и не вернется вновь!


Декабрь 1916

Osip Mandelstam. Poeta y crítico literario ruso, nacido en Varsovia (Polonia), en 1891. Fue el principal representante, junto con la poeta Anna Ajmátova, del movimiento acmeísta, a comienzos de nuestro siglo. Esta tendencia artística se caracterizaba por defender, en contraste con el simbolismo, la precisión y la concisión en la poesía. Aunque se opuso a la Revolución bolchevique, Mandelstam permaneció en la Unión Soviética y escribió poesía hasta 1925. La mayor parte de sus escritos no pudieron publicarse durante la era estalinista, de 1929 a 1953. Su poesía se caracteriza por una gran sonoridad, un estilo clásico y un trasfondo fatalista. Produjo solamente tres libros de poemas, La piedra (1913), Tristia (1922) y Poemas de los años 1921–1925, además de los Cuadernos de Moscú (1935) y los Cuadernos de Voronezh (1937), poemas para niños y poemas en broma y unas pocas traducciones, ensayos y novelas. Fue arrestado en 1934 por un poema satírico en el que criticaba a Stalin y deportado a un pueblo de los Urales. Más tarde consiguió que lo trasladaran a Voronezh, y por fin pudo regresar a Moscú en 1937. Al año siguiente fue arrestado de nuevo y conducido, al parecer, a un campo de trabajo en Vladivostok (Siberia), aunque nunca más se supo de él. Por lo tanto, desapareció en 1938. Su importancia dentro de la literatura rusa se puso de manifiesto por las memorias (2 volúmenes, 1970, 1974) escritas por su viuda, Nadejda Mandelstam.

TODAVÍA...



Todavía no estás muerto. Todavía no estás solo.

Con tu amiga la mendiga
Gozas de la grandeza de las llanuras,
De la niebla, del frío y de la nevada.

Vive tranquilo y consolado
En la pobreza opulenta, en la miseria poderosa.
Son benditos los días y las noches
Y es inocente la fatiga dulce y sonora.

Infeliz aquel que, como su sombra,
Teme el ladrillo y maldice al viento.
Y miserable aquel que, medio muerto,
Pide limosna a su propia sombra.
(15-16 de enero de 1937)
(De Los cuadernos de Voronezh)


Osip Mandelstam (Polonia, Varsovia, 1891)

(Traducción del ruso: Jesús García Gabaldón)



Еще не умер ты. Еще ты не один,/ Покуда с нищенкой-подругой/ Ты наслаждаешься величием равнин,/ И мглой, и холодом, и вьюгой.// В роскошной бедности, в могучей нищете/ Живи спокоен и утешен -/ Благословенны дни и ночи те,/ И сладкогласный труд безгрешен.//Несчастлив тот, кого, как тень его/Пугает лай и ветер косит/И жалоктот, кто, сам полуживой,/ У тени милостыни просит.//
1937


(Tomado de el poeta y su trabajo,
11, Primavera, 2003)

NO COMPARES...



No compares: lo que vive no es comparable.

Con suave temor
Acepté la igualdad de las llanuras
Y el círculo del sol me hirió.

Me dirigí al aire que sirve.

Esperaba de él favores o noticias
Y me preparé para partir y floté en el arco
De los viajes que no empiezan...

Estoy dispuesto a errar en busca de más cielo,
Pero una clara nostalgia me impide partir
Desde las colinas todavía jóvenes de Voronezh
Hacia las claras y universales de Toscana.


(16 de marzo de 1937)

(De Los cuadernos de Voronezh)


Osip Mandelstam (Polonia, Varsovia, 1891)

(Traducción del ruso: Jesús García Gabaldón)



Не сравнивай: живущий несравним./ С каким-то ласковым испугом/ Я согласился с равенством равнин,/ И неба круг мне был недугом.// Я обращался к воздуху-слуге,/ Ждал от него услуги или вести,/ И собирался в путь, и плавал по дуге/ Неначинающихся путешествий...// Где больше неба мне - там я бродить готовУ И ясная тоска меня не отпускает/ От молодых еще воронежских холмов/ К всечеловеческим, яснеющим в Тоскане.//

1937


(Tomado de el poeta y su trabajo,
11, Primavera, 2003)



Ragtime for 11 instruments

http://www.youtube.com/watch?v=QLwqVJ-owtg




IGOR STRAVINSKY

Versión:
Kevin Field, conductor

Andrew Ng, violin I
Wong Lu Ee, violin II
Jebat Kee, viola
Oh Beng Yew, double bass
Vincent Kok, flute
Tan Boon Ping, clarinet
Wong Wen-Qi, trumpet
Mustaqim Abdullah, trombone
Song Ching Ling, french horn
Tan Su Yin, percussion
Lee Aik-Hong, piano

LIVE from Dewan Filharmonik Petronas,
KLCC in the Malaysian Philharmonic Youth Orchestra (MPYO)
Chamber Concert on 2nd June, 2009.



lunes, 19 de abril de 2010

ENSAYO SOBRE AQUELLO EN LO QUE MÁS PIENSO
















El error.

Y sus emociones.
Al filo del error hay un estado de miedo.
En medio del error hay un estado de insensatez y derrota.
Advertir que se ha cometido un error despierta vergüenza y remordimiento.

¿De veras?

Analicémoslo.
Mucha gente, incluido Aristóteles, considera el error
un suceso mental interesante y valioso.
En su análisis de la metáfora en la Retórica
Aristóteles señala que hay 3 clases de palabras.
Desconocidas, específicas y metafóricas.

"Hay, sin duda, palabras que nos son desconocidas,
mientras que las específicas las conocemos ya;
pero lo que principalmente consigue darnos [alguna enseñanza
y mayor placer] es la metáfora"
(Retórica, 1410b10-13).
¿En qué consiste el placer de la metáfora?
Aristóteles dice que la metáfora hace que la mente se
experimente a sí misma
en el acto de cometer un error.
Él se imagina la mente moviéndose sobre una superficie plana
de lenguaje ordinario
cuando de pronto
esta superficie se rompe o se complica.
Lo inesperado emerge.

Al principio parece extraño, contradictorio o equivocado.
Luego cobra sentido.
Y, en ese instante, según Aristóteles,
la mente se vuelve sobre sí misma y dice:
"¡Es verdad, y sin embargo lo malinterpreté!"
De los errores genuinos de la metáfora se puede aprender una lección.

No sólo que las cosas son distintas de lo que parecen,
y por eso las malinterpretamos,
sino que esta equivocidad es valiosa.
Aférrense a ella, dice Aristóteles,
hay mucho que ver y sentir ahí.
Las metáforas le enseñan a la mente

a disfrutar del error
y a aprender
de la yuxtaposición de lo que es y lo que no es.
Hay un proverbio chino que afirma,
El pincel no puede escribir dos caracteres de un solo trazo.
Y sin embargo
esto es justo lo que hace un buen error.
Ahí va un ejemplo.
Es un fragmento de un poema lírico de la antigua Grecia
que contiene un error de aritmética.
El poeta no parece saber
que 2+2=4.

Alkman, fragmento 20:

[?] Tres estaciones hizo, el verano,
el invierno, y el otoño la tercera,
y la cuarta la primavera, cuando
las plantas echan brotes, pero comer en abundancia
no es posible.

Alkman vivió en Esparta en el siglo VII a. C.
Bien, Esparta era un estado pobre
y es improbable
que Alkman llevara una vida próspera o bien alimentada.
Este dato constituye el fondo de sus comentarios
que culminan en hambre.

Sentimos siempre el hambre
como un error.
Alkman nos hace experimentar este error
con él
gracias a un uso eficaz del error computacional.
Ante un pobre poeta espartano
sin nada en la alacena
al final del invierno
se presenta la primavera
como una nueva ocurrencia de la economía natural,
la cuarta en una serie de tres,
descabalgando su aritmética

y encabalgando su verso.
El poema de Alkman se detiene a medio camino de un yambo
sin molestarse en explicar
de dónde vino la primavera
o por qué los números no nos ayudan
a controlar mejor la realidad.

Hay tres cosas que me gustan del poema de Alkman.
La primera es que es breve,
ligero
y más que perfectamente económico.
La segunda es que parece sugerir colores como el verde pálido
sin nombrarlos jamás.

La tercera, que logra poner en juego
algunas cuestiones metafísicas fundamentales
(como Quién hizo el mundo)
sin un análisis explícito.
Cabe advertir que el verbo "hizo" en el primer verso
no tiene sujeto: [?]

Es muy poco habitual en griego
que un verbo no tenga sujeto, de hecho
es un error gramatical.
Los filólogos más rigurosos nos dirán
que este error no es más que un accidente de transmisión,
que el poema tal como lo conocemos

es sin duda un fragmento desprendido
de un texto más extenso
y que Alkman seguramente
nombraba al agente de la creación
en los versos precedentes.
Puede que así sea, en efecto.

Pero, como saben muy bien, el objeto primero de la filología
es reducir todo placer textual
a un accidente de la historia.
Y cualquier afirmación sobre lo que el poeta
quiso decir exactamente me incomoda.
Así pues, dejemos el interrogante donde está,

al comienzo del poema,
y admiremos el coraje de Alkman
al enfrentarse con aquello que pone entre corchetes.
La cuarta cosa que me gusta
del poema de Alkman
es la impresión que da
de estar soltando la verdad a su pesar.
Muchos poetas aspiran
a este tono de lucidez involuntaria
pero pocos lo consiguen de forma tan sencilla como Alkman.
Por supuesto, esta sencillez es falsa.
Alkman no es sencillo en absoluto,

sino un maestro del artificio,
o lo que Aristóteles llamaba un "imitador"
de la realidad.
La imitación (mimesis en griego)
es el término colectivo que Aristóteles otorga a los errores
genuinos de la poesía.
Lo que me gusta de este término

es la facilidad con que acepta
que aquello a lo que nos enfrentamos cuando hacemos poesía es el error,
la creación a voluntad del error,
la ruptura y complicación deliberada de errores
a partir de los cuales puede surgir
lo inesperado.

Así que un poeta como Alkman
sortea el miedo, la ansiedad, la vergüenza, el remordimiento
y todas las emociones absurdas asociadas al error
a fin de enfrentarse
al hecho mismo.
El hecho en sí para los humanos es la imperfección.

Alkman rompe las reglas de la aritmética
y pone en peligro la gramática
y desordena el metro de su verso
para llevarnos hasta ese hecho.
Al final del poema el hecho permanece
y Alkman sigue probablemente igual de hambriento.

Sin embargo, algo ha cambiado en el cociente de nuestras expectativas.

Pues, al malinterpretarlas,
Alkman ha perfeccionado algo.
En realidad, ha hecho algo más
que perfeccionar algo.
De un solo trazo.


Anne Carson

(Traducción de Jordi Doce)

ESSAY ON WHAT I THINK ABOUT MOST

Error.
And its emotions.
On the brink of error is a condition of fear.
In the midst of error is a state of folly and defeat.
Realizing you've made an error brings shame and remorse.
Or does it?

Let's look into this.
Lots of people including Aristotle think error
an interesting and valuable mental event.
In his discussion of metaphor in the Rhetoric
Aristotle says there are 3 kinds of words.
Strange, ordinary and metaphorical.

"Strange words simply puzzle us;
ordinary words convey what we know already;
it is from metaphor that we can get hold of something new & fresh"

(Rhetoric, 1410blO-13).
In what does the freshness of metaphor consist?
Aristotle says that metaphor causes the mind to experience itself
in the act of making a mistake.
He pictures the mind moving along a plane surface
of ordinary language
when suddenly
that surface breaks or complicates.
Unexpectedness emerges.

At first it looks odd, contradictory or wrong.
Then it makes sense.
And at this moment, according to Aristotle,
the mirid turns to itself and says:
"How true, and yet I mistook it!"
From the true mistakes of metaphor a lesson can be learned.

Not only that things are other than they seem,
and so we mistake them,
but that such mistakenness is valuable.
Hold onto it, Aristotle says,
there is much to be seen and felt here.
Metaphors teach the mind

to enjoy error
and to learn
from the juxtaposition of what is and what is not the case.
There is a Chínese proverb that says,
Brush cannot write two characters with the same stroke.
And yet
that is exactly what a good mistake does.
Here is an example.
It is a fragment of ancient Greek lyric
that contains an error of arithmetic.
The poet does not seem to know
that 2+2=4.

Alkman fragment 20:
[?] made three seasons, surnmer
and winter and autumn third
and fourth spring when
there is blooming but to eat enough
is not.

Alkman lived in Sparta in the 7th century B.C.
Now Sparta was a poor country
and it is unlikely
that Alkman led a wealthy or well-fed life there.
This fact forms the background of his remarks
which end in hunger.

Hunger always feels
like a mistake.
Alkman makes us experience this mistake
with him
by an effective use of computational error.
For a poor Spartan poet with nothing

left in his cupboard
at the end of winter-
along comes spring
like an afterthought of the natural economy,
fourth in a series of three,
unbalancing his arithmetic

and enjambing his verse.
Alkman's poem breaks off midway through an iambic metron
with no explanation
of where spring came from
or why numbers don't help us
control reality better.

There are three things I like about Alkman's poem.
First that it is small,
light
and more than perfectly economical.
Second that it seems to suggest colors like pale green
without ever naming then.

Third that it manages to put into play
some major metaphysical questions
(like Who made the world)
without overt analysis.
You notice the verb "made" in the first verse
has no subject: [?]

It is very unusual in Greek
for a verb to have no subject, in fact
it is a grammatical mistake.
Strict philologists will tell you
that this mistake is just an accident of transmission,
that the poem as we have it

is surely a fragment broken off
some longer text
and that Alkman almost certainly did
name the agent of creation
in the verses preceding what we have here.
Well that may be so.

But as you know the chief aim of philology
is to reduce all textual delight
to an accident of history.
And I am uneasy with any claim to know exactly
what a poet means to say.
So let's leave the question mark there

at the beginning of the poem
and admire Alkman's courage
in confronting what it brackets.

The fourth thing I like
about Alkman's poem
is the impression it gives

of blurting out the truth in spite of itself.
Many a poet aspires
to this tone of inadvertent lucidity
but few realize it so simply as Alkman.
Of course his simplicity is a fake.
Alkman is not simple at all,

he is a master contriver-
or what Aristotle would call an "imitator"
of reality.
Imitation (mimesis in Greek)
is Aristotle's collective term for the true mistakes of poetry.
What I like about this term

is the case with which it accepts
that what we are engaged in when we do poetry is error,
the willful creation of error,
the deliberate break and complication of mistakes
out of which may arise
unexpectedness.

So a poet like Alkman
sidesteps fear, anxiety, shame, remorse
and all the other silly emotions associated with making mistakes
in order to engage
the fact of the matter.
The fact of the matter for humans is imperfection.

Alkman breaks the rules of arithmetic
and jeopardizes grammar
and messes up the metrical form of his verse
in order to draw us into this fact.
At the end of the poem the fact remains
and Alkman is probably no less hungry.

Yet something has changed in the quotient of our expectations.
For in mistaking them,
Alkman has perfected something.
Indeed he has
more than perfected something.
Using a single brushstroke.




EL VIEJO CÁRDIGAN AZUL DE MI PADRE




















Ahora cuelga del respaldo de la silla de cocina
donde siempre me siento, como estuvo colgado
del respaldo de la silla de cocina donde él se sentaba.

Me lo pongo siempre que entro en casa,
como él hacía, pateando el suelo
para quitarme la nieve de las botas.

Me lo pongo y me siento en la penumbra.
Él no habría hecho esto.
El frío baja desmochando desde el hueso de luna del cielo.

Sus normas eran un secreto.
Sin embargo, recuerdo el momento en que supo
que estaba enloqueciendo dentro de sus normas.

Un día me lo encontré en la rampa del garaje.
Llevaba puesto el cárdigan azul con los botones abrochados
hasta el cuello.
No era sólo que fuese una tarde calurosa de julio

sino la expresión de su rostro...
igual que un niño al que una vieja tía ha vestido muy de mañana
para un largo viaje
en vagones helados y andenes con viento
se sienta muy derecho al borde de su asiento
mientras las sombras como largos dedos

sobre las balas de heno que pasan ante sus ojos
no dejan de sobresaltarlo
porque avanza hacia atrás.


Anne Carson (Canadá, Toronto, 1950)

(Traducción de Jordi Doce)

FATHER'S OLD BLUE CARDIGAN

NOW it hangs on the back of the kitchen chair
where I always sit, as it did
on the back of the kitchen chair where he always sat.

I put it on whenever I come in,
as he did, stamping
the snow from his boots.

I put it on and sit in the dark.
He would not have done this.
Coldness comes paring down from the moonbone in the sky.

His laws were a secret.
But I remember the moment at which I knew
he was going mad inside his laws.

He was standing at the turn of the driveway when I arrived.
He had on the blue cardigan with the buttons done up all the
way to the top.
Not only because it was a hot July afternoon

but the look on his face-
as a small child who has been dressed by some aunt early in the
morning for a long trip
on cold trains and windy platforms
will sit very straight at the edge of his seat
while the shadows like long fingers

over the haystacks that sweep past
keep shoeking him
because he is riding backwards.


EPITAFIO: EL MAL



Para obtener el sonido toma cuanto no sea el sonido déjalo caer

Por un pozo, escucha.
Luego deja caer el sonido. Escucha la diferencia
Estallar.



Anne Carson (Canadá, Toronto, 1950)
(Traducción de Jordi Doce)

EPITAPH: EVIL

To get the sound take everything that is not the sound drop it
Down a well, listen.
Then drop the sound. Listen to the difference
Shatter.



HOKUSAI






















La ira es un cerrojo amargo.
Pero puedes hacerlo girar.

Hokusai a los ochenta y tres años
dijo,
Hora de hacer mis leones.

Cada mañana
hasta su muerte

219 días más tarde
hizo
un león.

Ráfagas de viento soplaban del noroeste.

Los leones se mecían
y saltaban
desde las crestas

de los pinos
sobre

el sendero nevado
o se estrellaban
juntos
contra su choza,
lacerando los astros

con blancas garras
mientras caían.

Sigo dibujando
a la espera
de un día apacible,

decía Hokusai
mientras los leones pasaban en tropel.


Anne Carson (Canadá, Toronto, 1950)

(Traducción de Jordi Doce)
HOKUSAI

Anger is a bitter lock.
But yon can turn it,

Hokusai aged 83
said,
Time to do my lions.

Every morning
until he died

219 days later
he made
a lion.

Wind came gusting from the northwest.

Lions swayed
and leapt
from the crests

of the pine trees
onto

the snowy road
or crashed
together
over his hut,
their white paws

mauling stars
on the way down.

I continue to draw
hoping for
a peaceful day,

said Hokusai
as they thudded past.


IMAGEN: Old tiger in the snow de Hokusai

domingo, 18 de abril de 2010

UN INCIDENTE

















al apoyarme sobre la mano izquierda
sosteniendo un cigarrillo
demasiado cerca del oído
perplejo
oí la ceniza
crepitar
como si fuese una fogata
ayer
encendida
y hoy
igualmente olvidada.


Louis Zukofsky


(Traducción: Patricia Gola)
An incident

leaning on my left hand
holding a cigarette
too close to the ear
shocked
I heard its ashes
crackle
as if a bonfire
lit up
yesterday-
and equally
forgetful
today.



Louis Zukofsky (Nueva York, 1904-Port Jefferson, Nueva York, 1978) Poeta estadounidense. Es el padre del objetivismo. En 1931 editó un número especial de la revista Poetry, en el que publicó una selección de poemas suyos, de William Carlos Williams y de Basil Bunting, entre otros, que presentó como una alternativa al simbolismo y modernismo de W.B. Yeats y de T.S. Eliot. Él mismo bautizó esta «escuela» con el término objetivismo. Su obra poética pasó casi del todo inadvertida hasta que fue reivindicada, en los años cincuenta y sesenta, por un grupo de jóvenes poetas del Black Mountain College. En 1931 empezó a escribir su obra fundamental, el largo poema autobiográfico A 1-24, que fue publicando en entregas (1959, 1969, 1972). Entre sus otras obras destacan Alguna vez (1956) y Little (1970). Junto con su esposa Celia tradujo la poesía de Catulo (1969). Es autor, asimismo, de una Autobiografía (1970) y de los ensayos Fondo: sobre Shakespeare (1963) y Preposiciones (1968).



DECLARACIONES EN FAVOR DE LA POESÍA




Toda definición de poesía es difícil porque las implicaciones de la poesía son complejas -y eso pese a la simplicidad física, natural, de sus mejores ejemplos. Así, la poesía puede ser definida como un orden de palabras que -al igual que el movimiento y el tono (ritmo y grado)- se acerca, con matices variables, al arte sin palabras de la música como una especie de límite matemático. La poesía deriva obviamente de la existencia cotidiana (real o ideal).
Quienquiera que escriba un poema puede muy bien considerarlo como un diseño o construcción. Un poeta americano contemporáneo dice: "Un poema es una máquina pequeña (o grande) hecha de palabras".* El matemático británico George Hardy le ha envidiado a la poesía su agudeza de lógica intuitiva. Un científico puede envidiarle su insondable percepción de relaciones, en tanto que todas sus complejidades mantienen un mundo de cosas tangible y completo. Tal vez la poesía sea aquello que Hideki Yukawa busca cuando, con referencia a su teoría última sobre las partículas que poseen no sólo carga y masa sino también dimensiones en el espacio, dice: "Este problema del infinito es una enfermedad que debe ser curada. Tengo muchas ganas de estar sano".
"La poesía es algo más filosófico y de una importancia mayor que la historia" (Aristóteles, Poética 9). Verdadera o no, esta afirmación recuerda que la poesía ha aportado a la historia grandes descubrimientos. La pronunciación rítmica o salmodiada que marca el movimiento del cuerpo en una danza o ritual, consciente de las cosas muertas como si estuvieran vivas, mientras lucha con los animales y la tierra; el cantor celestial de Homero que deleitó en un banquete en una sociedad basada en la economía doméstica y en el trabajo manual, cuyas creencias de grupo veían a las Musas presidiendo la armonía que movía a las palabras; los secos pasajes de Lucrecio forzados a ser cantados conforme a medidas, a pesar de su consideración por los modelos abstractos de pensamiento, comienzos de la especulación atómica: los estadios de la cultura están delineados concretamente en estos tres ejemplos.
La poesía ha sido siempre considerada más literaria que la música, si bien la llamada música pura puede ser literaria en un sentido comunicativo. Las partes de la fuga, dijo Bach, deberían comportarse como hombres juiciosos en una discusión ordenada. Pero la música no depende para su ejecución primordialmente de la voz humana como la poesía. Y es posible, al menos en la imaginación, separar el habla de todos los elementos gráficos, para dejar que se convierta así en un movimiento de sonidos. Es este horizonte musical de la poesía (el cual, agregaría, los poemas quizás nunca alcanzan) el que permite escuchar y captar algo de la poesía de Homero a cualquiera que no sepa griego: "salmodiar" a la tradición humana, a esa voz que se ha desarrollado entre los sonidos de las cosas naturales, y que de esta manera escapa de los confines de un tiempo y un lugar, como uno difícilmente escapa de ellos al estudiar la gramática de Homero. En este sentido la poesía es internacional.
La anterior definición de poesía ha sido, en su mayor parte, cultural en sus apuntalamientos. ¿Pero qué es específicamente la buena poesía? Es la información precisa sobre la existencia de la cual se alimenta, y es información de su propia existencia, es decir, del movimiento (y del tono) de las palabras. El ritmo, el pulso, a tiempo con la existencia, es lo que distingue a su técnica. Esto integra a toda emoción humana, a todo discurso, a un orden de palabras que existe como otra cosa creada en el mundo para afectarlo y para ser juzgada por él. El habla condensada es, principalmente, el método de la poesía, que se diferencia del arte esencialmente discursivo de la prosa. El resto es facilidad, pausa, gracia. La buena poesía, si se la lee correctamente, no cuestiona sus actitudes o creencias; existe independientemente de las preferencias del lector por cierto tipo de "tema". Su convicción reside en su maestría o en su técnica. La longitud de un poema no tiene nada que ver con sus méritos como composición en la que cada sonido de una palabra es sopesado, aunque obviamente es posible conseguir más de una cosa buena, una gama más amplia de cosas sentidas, conocidas y transmitidas.
Los más antiguos poemas registrados se remontan a los Chapters of Coming Forth by Day egipcios, algunos de cuyos jeroglíficos ya eran antiguos alrededor del 3.000 antes de Cristo. La tradición humana que sobrevive a la significación esotérica de estos poemas perdura, como en estos versos de alabanza al sol:

Millions of years have passed, we cannot count their number,
Millions of years shall come. You are above the years.

Millones de años han pasado, no podemos contar el número,
Millones de años vendrán. Tú estás por encima de los años.

Se puede afirmar con bastante certeza que los medios y los objetos de la poesía (cf. la Poética de Aristóteles) han sido constantes, es decir, reconocidamente humanos desde alrededor del año 3.000 antes de Cristo.

I. Los medios de la poesía: las palabras, formadas por sílabas, en ocasiones construidas por fonios, los cuales son indicados por letras que una vez fueron símbolos gráficos o ilustraciones. Las palabras surgen de impresiones de:
a) Vista, tacto, gusto, olfato.
b) Oído.
c) Pensamiento en relación a otras palabras, interacción de conceptos.

II. Los objetos de la poesía: los poemas, composiciones rítmicas de palabras cuyos componentes son:
a) Imagen.
b) Sonido.
c) Interacción de conceptos (juicios de otras palabras, sean abstractas o perceptibles, o ambas cosas al mismo tiempo).
Algunos poemas hacen uso -por ejemplo resuelven- de los tres componentes. La mayoría de los poemas usa sólo a) y b). Los poemas que usan b) y c) son menos frecuentes, si bien el componente c) es un artificio poético (una invención) por lo menos tan antigua como los retruécanos de Homero que llevan el nombre de Odisea: "the man of all odds", "how odd I see you Od-ysseus" (cf. también los más recientes artificios homofónicos de los silabarios).

a) Imagen. Los grupos compuestos de palabras usadas como símbolos de cosas y de estado de vista, tacto, gusto y olfato, presentan una imagen. Por ejemplo: "a dark purple wave made an arch over them like a mountain cave" (Homero); la imagen de Hades evocada por el undécimo libro de La Odisea; o el pasaje y el viaje que es toda La Odisea, el regreso de Odiseo.
El peso, la grandeza y la energía en la escritura se producen principalmente, querido discípulo, por el uso de "imágenes". (Eso es al menos lo que alguna gente denomina como los actuales cuadros mentales). Porque el término Imaginación se aplica en general a una idea que entra en la mente por cualquier motivo y engendra el habla, pero la palabra está siendo ahora usada en pasajes inspirados por una fuerte emoción, donde pareces ver lo que describes y pareces traerlo vividamente ante los ojos de tu auditorio. Detectarás que la imaginación significa una cosa en la oratoria y otra en la poesía, así como también que el objeto de la poesía es hechizar y el de la escritura en prosa presentar ideas con claridad, si bien ambas en realidad apuntan a esto último y hacia un sentimiento exaltado. (Longino, De lo sublime XV, 2).

b) Sonido. Además de la imitación en palabras de un sonido natural (el sonido del mar en Homero, el sonido de los pájaros en "Bare ruined choirs where late the sweet birds sang"), el componente del sonido en poesía, como lo da a entender la ejecución, abarca el sonido que es:
1. Hablado (por ejemplo "and well talk with then too, / Who loses and who wins, who's in, / who's out," King Lear).
2. Declamado (por ejemplo el Paradise Lost de Milton).
3. Salmodiado o recitado (por ejemplo las palabras usadas en un monótono litúrgico).
4. Cantado (para la melodía, por ejemplo una frase o idea musical). Algunos de los mejores ejemplos en inglés son los poemas de Campion, las canciones de Shakespeare, los cuales han sido musicalizados por Purcell, Johnson, Arne, y las canciones de Burns que fueron escritas para tonadas folclóricas).

c) Interacción de conceptos. Este componente produce composiciones en las que las palabras acarrean otras palabras con implicaciones comunes o con implicaciones lógicas contrastantes, y para este fin se emplea el sonido, y a veces la imagen como un accesorio. Los elementos de la gramática y el balance retórico (V.s., el "who's in, who's out" de Shakespeare) contribuyen a este tipo de poesía. (La mayor parte de los poemas de Donne, The Definition of Love de Andrew Marvell, Heaven de George Herbert, Ode to Nothing de Lord Rochester, la traducción de Fitzgerald del Rubaiyat, The Hollow Men de Eliot, por ejemplo).

A partir del análisis que incluimos de los componentes de los poemas es claro que sus formas se alcanzan como una dinámica de habla y sonido, o sea como una resolución de sus ritmos de interacción, sin pérdida alguna del valor en perjuicio de tal o cual palabra a expensas del movimiento. En la práctica real, esta dinámica obedece a modelos de medida o metros. Los buenos poemas del pasado han desarrollado la "ciencia" de la prosodia, de la misma manera que el uso efectivo de las palabras ha desarrollado la lógica de la gramática. Pero la poesía, aunque tiene sus constantes, se hace en todas las épocas.
La prosodia analiza los poemas de acuerdo a la longitud de los versos y a los grupos de versos, o a los versos como vehículos del ritmo, como variedades de pies poéticos o unidades de ritmo (análogas a una medida en la música) y sus variantes (por ejemplo inesperadas inversiones de acento, inesperadas sílabas "extras"), rimas y sus variantes (por ejemplo consonancia, asonancia, rima perfecta en las que un sonido rima consigo mismo, etcétera), modelos que riman, estrofas, formas fijas y verso libre. Ningún verso es "libre", sin embargo los ritmos transportan inevitablemente las palabras a contextos que no falsifican la función de las palabras como el habla que prueba las posibilidades y las atracciones de la existencia. Al ser ésta la práctica de la poesía, la prosodia como tal es de un interés secundario para el poeta. El pone la mirada, por decirlo así, en su oído y al mismo tiempo en su corazón y en su intelecto. Su oído es sincero si sus palabras provocan un estado de alerta ante la gama de diferencias y sutilezas de duración. No mide con un manual y no es un péndulo. Quizás considere apropiado contar las sílabas, o sus longitudes relativas y sus acentos, o estar alerta a todos esos factores métricos. En realidad, los buenos poetas hacen todas esas cosas. Pero no imponen ese conteo a lo que dicen o hacen, como puede juzgarse por el impacto de sus poemas.
La simetría tiene lugar en todas las artes a medida que éstas evolucionan. En general está presente, de una u otra forma, en casi toda la buena poesía. La estrofa quizás se inventó en un intento por ajustar una melodía a un número mayor de palabras en relación a las notas que aquella tuviera: las palabras fueron agrupadas en estrofas permitiendo así que se repitiera la melodía. Pero la existencia no adopta esta técnica indiscriminadamente en todas las épocas. La mínima unidad de un poema debe soportar una estrofa; ésta nunca debería ser impuesta a la unidad mínima. Como escribió Sidney en su Apology (1595): "Se puede ser poeta sin versificar, y ser un versificador sin poesía".
La mejor manera de informarse sobre poesía es leer los poemas. De esta forma el lector mismo se vuelve un poco poeta: no porque "contribuya" a la poesía, sino porque se descubre sujeto de su propia energía.

* W. C. Williams (N. de la T.)


Louis Zukofsky (Nueva York, E.E.U.U., 1904-1978)
(Traducción: Patricia Gola)

(De Poesía y Poética Nº 16,
Universidad Iberoamericana,
México, Verano 1994)





sábado, 17 de abril de 2010

EL ORO EGIPCIO
















Lo que me impresiona no son los pectorales
y otros antiguos artefactos egipcios, de oro
que hoy sobreviven en museos.
Lo que me impresiona es lo que no sobrevivió.
El tesoro perdido de la civilización conquistada
por manos anónimas y privadas, por el ir y venir del desierto,
por el tiempo que crea generaciones y las aplasta.

Nova York, 23 de dezembro 1995
(de Asa)

Renato Rezende

(Traducción de Martín Palacio Gamboa,
tomado de “Los trazos de Pandora”,
Antología bilingüe -Inédita- de la poesía
contemporánea brasileña)
O OURO EGÍPCIO

O que me impressiona não são os peitorais
e outros antigos artefatos egípcios, de ouro
que hoje sobrevivem em museus.
O que me impressiona é o que não sobreviveu.
O tesouro perdido da civilização conquistada
por mãos anônimas e privadas, pelo ir e vir do deserto,
pelo tempo que cria gerações e as esmaga.

Nova York, 23 de dezembro 1995


Renato Rezende. Poeta, traductor y artista visual, nacido en São Paulo, en 1964. Obra poética: “Aura” -1997- 2AB, Rio de Janeiro; “Asa” -1999- Velocípede, Rio de Janeiro; “Leaves of Paradise” -2000- 100 Leitores, São Paulo; “Passeio” -2001- Editora Record, Rio de Janeiro e “Ímpar” -2005- Lamparita, Rio de Janeiro.

Tiene una página que se puede visitar aquí.


HORMIGAS


Tal vez esto ayude a comprender el Destino

o la Gracia:
en un patio de mármol, dos hormigas
intentan escalar una pilastra.
Pero no lo consiguen.
Una desiste.
La otra prosigue,
insiste.
Hasta que yo
agarro esa hormiga con la mano
y la coloco una palma más arriba del suelo.

Bombaím, novembro 1991


Renato Rezende ( Brasil, São Paulo, 1964)


(Traducción de Martín Palacio Gamboa,
tomado de Los trazos de Pandora,
Antología bilingüe -Inédita- de la poesía
contemporánea brasileña)
FORMIGAS

Talvez isso ajude a compreender o Destino
ou a Graça:
Num pátio de mármore, duas formigas
tentam escalar uma pilastra.
Mas não conseguem.
Uma desiste.
A outra prossegue,
insiste.
Até que eu
pego essa formiga com a mão
e a coloco um palmo acima do chão.

Bombaím, novembro 1991


BACHIANAS

http://www.youtube.com/watch?v=TcWLGfifKRM





HEITOR VILLA LOBOS



Versiones: Egberto Gismonti

viernes, 16 de abril de 2010

LEJOS DE CASA




















La mano


Le dijo a mamá que mientras ella le tuviera la mano, no se moriría. Esta cercanía, concomitancia astral, produjo el modesto milagro de unos días de sobrevida, en un ominoso hospital de los suburbios. Igual que Xul Solar, en una isla del Tigre, también le dijo a su mujer que si le sostenía la mano no moriría. Luego de una larga noche, ella debió dejarlo un instante, y cuando volvió; Xul había muerto.


Ad gloriam

La mañana destila frío
en el cementerio.
Mi madre saluda,
y los hombres comienzan
a levantar tierra muerta.
Asomado el ataúd
al horizonte de mis ojos infantiles,
escucho crujir la madera
ante los embates de las palas.

Espero el leve movimiento
de las manos
alzando lo que queda.

Ella,
retira del cajón tus huesos,
y se dirige a la canilla,
debajo del ciprés.
Destroza, como nadie,
los pedazos insistentes
de tu brevísima carne.

Limpia
con minuciosa pulcritud,
deshace de sus manos
todo lo que fuimos;
sólo desvaídos huesos
donde alguna vez
habrías gozado.

Frágil milagro
restituirte esta mañana,

padre

morador perpetuo
del
destierro.

(de: Chicos índigo
Bajo la luna, 2007)

Alejandro Mendez


Alejandro Mendez nació en Buenos Aires en agosto de 1965. Integró el grupo poético Academia Medrano. Tradujo a Francis Ponge (El Asparagus). Publicó los libros: Variaciones Goldberg (Ediciones del Dock, Buenos Aires); Tsunami (crunch editores, México); Medley (suscripción, larga distancia, Barcelona). Dirige y coordina la primera curaduría autogestionada de poesía argentina contemporánea: Las elecciones afectivas.