domingo, 12 de julio de 2015

MEMORIA DE LA PIEDRA




Piedra

La piedra vive en el lago.
Tranquila vive,
indolora vive.
Agua de pozo el lago
pozo ciego
que no la ve
ni la acuna.
La piedra no es un pez
que pueda desovar en un lago,
necesita la corriente para ser viajera,

necesita un río donde desahogarse.


Un remolino al menos,
de los que ocultan la alegría
del salmo del agua
con intenciones
de flor de arena.




Carta astral

Ella no tiene la culpa
las constelaciones se alinearon pétreas
en su nacimiento.
No tiene la culpa piedra
de la rigidez del miedo.

Sus moléculas rocas
arman coraza
para protegerla.
Pero adentro,
un corazón de lava
le clava
la duda. 




Sobre esta playa de guijarros parada

Pequeñas rocas, mis rocas, mi pasado.
Lento corazón de casa
que el amor ha estallado y pulido.

Ya no hay roca, ya no hay casa.

El corazón vive libre a la intemperie,
late, vuela, canta.
El muro que lo contenía ha caído hecho carne
todo es presente en esta playa de guijarros.

La arena no es fina y blanca
no es virgen de pisadas
no es azul el agua.
Es un paisaje que queda
tras la íntima pelea de la sangre.
El cielo es rojo,
roja el agua
verde la mañana.

Soy yo a pesar y por lo tanto
Ni grande, ni pequeña,
humana y peregrina.



Gisela Galimi


Gisela Galimi. Nació en Lobos, Pcia. de Buenos Aires, en 1968. Es Licenciada en Periodismo y docente.  Es autora del poemario libro Claroscuro y Colorado (Tierra Firme.2005), algunos de cuyos poemas han sido traducidos al persa y al ruso. "Para que nada cambie", se publico en Alcion, en 2012. "Memoria de la piedra" es su último poemario, editado por Textos Intrusos (2015). Es coautora de  Documentos de Comunicación Institucional (EDUCA 2007). En   2010 ganó el subsidio del Fondo Metropolitano de las Artes, para su libro Protagonistas De La Cultura De Buenos Aires y Espectáculos Del Bicentenario 1810-2010 (Corregidor 2012). Participó en los recitales Primavera en Libertad (1987) y Federico García por Bulerías (2010-2011), un espectáculo donde sus poemarios inéditos Rosas robadas y Poemas Flamenquitos conversan con la poesía de García Lorca. Colabora desde 2007 con el Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires. Desde 2012 realiza junto con Marianela Riera el Ciclo de Poesía Intertextos, que une la poesía con otras artes como la música, el teatro, el cine, la danza o la pintura.





viernes, 10 de julio de 2015

POEMICIDIO



CAMINO AL ESTRELLATO

Flotar
sobre el mar sin olas
planchado boca arriba
el tiempo se alarga
con solo ver la calma del cielo
sobre los ojos
mientras se cierran
asimilar el tempo marino
con ritmo de vaivén
en una cuna de brisa
dejarse ir a la deriva
por caprichos de la corriente
estirar las piernas y los brazos
relajándose al extremo
con el pecho expandido
inhalar el aroma de la sal
en la distancia
alejado de la orilla
esperar
nada
más que el sabor de la sed
en la garganta
sentir la profundidad
contra la espalda creciendo
sin importar qué hondo sea
temblar de frío y calor
uno y otro indistinguibles
por el olor de los peces
en pleno festival de los sentidos
sumergirse
en una ensoñación
bajo la lentitud
de la marea
la mirada
es un periscopio invertido
contempla el sueño de las algas
caracoles acurrucados
espía las perlas cultivadas
por la boca entreabierta de las ostras
observa el resplandor de los corales
como un acuanauta
entrometido
entre cardúmenes zigzagueando
descubrir cual será papá Marlin
buscando a Nemo
aparecen lágrimas
que no caen
suben
saladas por dentro y por fuera
surgen del azul profundo
de una estrella de mar gigante
atrapada entre las toscas
la luz naranja de la piel
brilla fosforescente
sus boquitas jadean
en el esfuerzo por liberarse
tomándola por dos rayos cualquiera
se desprende fácil y dócil
me arrastra
atraída por el cielo
de sus antepasados
hacia la superficie que espera
ahora colmada de olas
me lleva sobre sus crestas
barrenando con destreza
Ella me deposita en la orilla
como a un pez devuelto al agua
Los bañistas aplauden
cuando se despide
radiante y vanidosa
Más estrella que nunca



POEMICIDIO

Llega un momento

en el cual escribir

es más necesario

que respirar


Entonces

la inspiración

toma las palabras

por el aire

y el poema dura

lo que dure la agonía



LADO A

Un hombre se despejaba
 de su borrachera
caminando solo
una mañana de domingo
por Plaza Constitución.
Después de toda una vida
tambaleándose
entró sin dudarlo a la iglesia.


Parado en el medio del pasillo
a mitad de camino entre el altar
y la puerta de entrada,
preguntó en voz alta,
si ese supuesto dios existía.


“¡Si existía ese supuesto hombre!”...
preguntó el eco de su voz
reflejada contra el altar y la bóveda
Atónito y  desprevenido,
el hombre no supo responder.
A los pocos segundos,
agachó la cabeza y con la mirada clavada
sobre sus zapatos rotos
dijo…


Hace muchos años,
no muy lejos de aqui,
estando parado
en medio de un mediodía
a mitad del año del medio
en la primer década
de mi segundo medio siglo de vida,
no encontraba la forma
de mantenerme entero
Y así llegué hasta hoy.



LADO B ("B side")

 Al salir de la iglesia
el hombre se quedó pensando:
“Debería haber contestado sobre esa vez cuando
vi tus tetas inmóviles mirandome con intriga
asomadas por encima del top elástico
que te apretaba los rollos mientras bailabas salsa,
y les pregunté cuantos pendejos
se habían comido este mes entre las tres,
las tetas aproximaron sus pezones
uno hacia el otro con el mismo esfuerzo
que exige una carrera de embolsados
o treparse a una pared que nos queda
por encima del mentón
vos los mirabas de reojo
con un rictus risueño y cómplice
alardeando con los dos dígitos que dibujaron ellos
sobre tus areolas contorsionistas
después de que los hicieran llorar
de risa y de espanto.
Fue entonces que atontado
por el último espasmo del éxtasis
te escuché decir:“...decile a ese supuesto dios
que aca abajo estamos hasta las tetas…”




CINCO PASOS PARA HACER UN SINFÍN DE POEMAS

.- Escribir un poema

.- Subirlo al cielo

.- Dejar caer el poema
      desde una altura tal que
      al chocar contra la tierra
      estallen los versos,
      se desintegren las palabras

.- Escribir otro poema
.- Dejarlo en el cielo a una altura mayor
      hasta la próxima caída




Mario Javier Del Duca 




Mario Javier De Luca, nació en Buenos Aires, Argentina (1959), es médico dedicado a la investigación sanitaria en el ámbito de la salud pública, desde adolescente transito el camino de las expresiones artísticas, en el campo de la música y la literatura. De la primera se abocó a la composición y autoría musical, con la realización de variadas performances en los “circuitos chicos”, integrando distintas formaciones como guitarrista y cantante,  hasta conformar el dúo 2 AM, que dio como fruto la edición del CD “ Vuelve a tu sangre” (2012). En el ámbito literario integró diversos grupos de poesía de adolescentes, en la década del noventa asistió a taller de narrativa coordinado por Beatriz Isoldi y en 2014 participó de una clínica de poesía a cargo de Mario Ortiz, en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, que le significó el  punto de partida para formalizar su proyecto de poesía actual, incorporándose a los talleres coordinados por Osvaldo Bossi desde enero de 2015, siendo convocado a formar parte en la actualidad del colectivo El Rayo Verde. Se encuentra inédito hasta la fecha.



miércoles, 8 de julio de 2015

EL CARRO DE LAS LETRAS





















El mundo era hace mucho nombres, apellidos, casas numeradas, esquinas. Conocía. Conocíamos el olor del último ladrillo y el color de la vereda tuya. Nuestra. Una nena pensaba al comenzar un viaje: ¿cómo puedo recordar un instante para toda mi vida entera? Pero no sabía aún la existencia de espías en las coronas funerarias. Y miró con fijeza desnuda la vista con sus pupilas láser de intención: una mujer subía a un colectivo, cada pierna se elevaba lentísimo, efecto de cine con sus várices salientes. Asociaba la nena un paseo por el delta, cotidianos meandros, penas, raíces en los bosques que acarician la superficie erosionada del suelo. Las piernas suben sólidas, parecen, nos parecen, fuertes y en una bolsa sobrelleva verdura que asoma por el borde raído de tela también verde en alegre verdor a la altura de su cadera gruesa y mullida. Detalles. El recuerdo de esas piernas reaseguran que estoy y seguís vivo.



Trato de explicármelo y reviso las plantas frente a mí para que me consuelen, ellas viven, te lo explico a vos, en el jardín pequeño de mi casa y despiertan desperezándose a distintos horarios. A veces alguna se desvanece por decepciones de primavera, otras veces, otra muere. Intento explicármelo y espero que la llovizna le haga el amor a su vecina con cuidado. ¿Por qué la madre humana abandona a su cría? Conozco a mis perras, mis ovejas, tus yeguas y sus leonas, ellas a veces se comen a sus hijos sin razón. ¿Comulgan? Soy una repetidora del efecto del habla, poeta loca, me gritan. ¿Yo poeta? Apenas deshilvano lo que cosí a la noche.



El avestruz esconde su negación bajo el ala torpe. No ve. Pero se desliza por el campo como se mueven los patinadores y salen de películas, de medios de hacernos creer, instantáneas. Patina digo, el avestruz, sin mover su parte superior como un buen bailarín; se desliza y supera enfermedades, cadáveres con vinchas de hambre, abandonos, agujas. Come de todo, no selecciona, come todo brote, todo zapato, no frena ni cierra su pico enardecido, patina, frena, come otra vez, piedritas, marlos de maíz, lombrices, saca la cabeza y mira. Miren al avestruz, está maquillado, los ojos se le rasgan por el viento costero. Fascina esa forma coreográfica con la que dispara al compás de un submundo. Suena, desde el centro cordial de la tierra imaginada y sus golpes.


Wislawa Symborska nos asusta porque ya lo sabía. Vos también sabías que no hay profesores ni escuelas que licencien la poesía. Tu inspiración, dice Symborska, nace de un continuo "no lo sé". Tampoco sé cuándo escribe y desespera. Cuándo grita que el sol se tira al agua entre las nubes y un rayo quema el espacio. Las rayas de sol preso le dibujan unas rejas en la mirada que nunca termina. No hay títulos.



La alegría es sin causa. No sé como decirlo sin mal agradecer, sin ser un perro que trae la sarna de un pasado contagioso; bañados que fueron por amos de generosidad rebosante, después, tan calientes quedaron que siguieron a una perrita de corto pelo rubio. "Ándeme yo caliente", decía Góngora, vos lo decías en voz baja. No sé cómo decirte ni hablar de un sentimiento que simula una ortiga plantada en la garganta.
No te quejes, me quejo, protesto por nada, existente lenguaje el de los tantos otros que van más cómodos con su carrocería de ombligos. Si me odio un rato todas las mañanas, te lo digo y me animo, se me va borrando esa neblina resto del color de la última pesadilla. No puedo obligarme a no soñar.



El que dice cuerpo está por balbucear amor, un ridículo pescadito rojizo que flota.en la pecera vieja con forma de doméstica mujer. No hay que darle aumento así, grita la madre, no ves que está panzón y mira fijo sus ojos. De paso ve boquear con besitos el vidrio. Pero con agónicas sílabas dice cuerpo otra vez. Está por venir amor. Se mira su mano de acariciar peceras. Su cuerpo se mezcla entre adornos y estantes. Vencidos por el
peso de su obra muda.



Una vez erguidas, reticentes, histéricas, las mujeres comenzamos a bailar ni bien dejamos el túnel sombrío de la madre. Brazos en forma de corona., expresiones retorcidas, védica inquietud en cuyas manos se forman sombras contra el telón de papel arrugadísimo. Todavía sin dicho, sin balbucear siquiera, el poema esta por venir con la extraña insolencia de una erección que lo bautiza, es necesario esto para salir de la covacha oscura donde los bichos, dichos, buscan el aire en danzas que se arrastran. ¿Ese impúdico sauce observa todo? ¿O es la proyección de mi mirada que espía? El árbol se ha desperezado anoche y las chicas patean su estupor y experimentan el peso de sus piernas. Han nacido de cabeza al destino ciego que imprime el día en el espejo de agua.



Escapar de la emoción. Coser las cintas de mis zapatillas de punta. Las hago mías esta noche que amenaza lúcida e insomne. Que me encierre el frío dentro de sus rejas. Para tachar la danza gestual que me asalta cuando espía. Para no explotar de amor ante un hijo que simplemente pasa por ahí, camina por mi paso. Rezo a los budas para inventarme una norma. Coser el raso y pincharme los dedos con el aguijón de ganas de bailar. Elásticos para encerrar un tobillo en apariencia vulnerable. Puntadas rítmicas, meditación y búsqueda en el horizonte imaginario. Línea de puntos. Una zapatilla, doler la presión de la madera sobre el dedo gordo, subirse a las puntas y sentir cómo se esconde el ruido real en un piso cansado al final del día.



Tengo que poder con la melancolía, modelar de barro una montaña hecha de tiempo, una montaña del color de las uvas moradas. Bailar pisándolas aquella danza macabra que las convierta en vino y paren de sangrar. Así, liviana, esa bebida oscura con gusto a tu madera me hará reír, pensar más leve y menear las caderas. Voy a teñirte con una capa de sangre carmín y vendrás a buscarme en tu caballo enorme. Miren, todos los tristes, cómo salto arriba de sus ancas, con la agilidad de un resorte humano. ¡Qué rápido se abrieron sus permisos! Los dioses me saludan cuando paso, ellos prefieren, ustedes bien lo saben, que estemos distraídos de goce o sentados en bancos de tragedia. Nunca tristes porque sí.



Carmen Iriondo



Carmen Iriondo nació en Buenos Aires, Argentina. Es licenciada en psicología por la Universidad Nacional de Mar del Plata. Publicó Casa propia (1988); Rara vez (1995); La niña pandereta (1997); Por el miedo te digo (2000); Egle y suertes virgilianas (2002); Syl & Ted (2003); Animalitos del Cielo y del Infierno '(2004); Prosas de dormida (2005) Vuelo de fiebre (2007); Llamando al picaflor por el nombre de pila (2!009). Seamos Nieve (2010) El rock de los limbos (2011); Syl & Ted en edición bilingüe con traducción al inglés de Rolando Costa Picazo (2011); Tilinga (2012); Animalitos del Cielo del Infierno y del Mar (2014).




lunes, 6 de julio de 2015

ELIOT Y F.H.BRADLEY (*)






ESTAMOS AHORA en mejor situación para rastrear la influencia del pensamiento de Bradley en Eliot? Ello depende de la manera en que imaginemos cómo debe emprenderse dicha investigación. Hay una clara invitación a desplegar, lisa y llanamente, el trabajo de Eliot delante de nosotros, y luego intentar seguir minuciosamente la influencia de Bradley. Pero dudo que este método pueda llevarnos muy lejos; y, más específicamente, que, al utilizarlo, nos ofrezca una ventaja, si antes no hemos resuelto el problema acerca de cómo proyectó Eliot un conjunto de ideas teóricas en el plano literario. En diversas oca-mes él ha sido explícito al respecto: "UN POETA QUE TAMBIÉN ES UN METAFÍSICO -escribió (y esto es típico-:

               y que une las dos actividades, puede concebirse igual que un unicornio o un                    dragón; quizá sea como cierto Annahmen de Meinong, porque tal poeta sería                  un monstruo, justo como (en mi opinión)  Monsieur Teste de P. Valery  es un                  monstruo."


Eliot continúa diciendo que un poeta podría utilizar ideas filosofícas, pero no tiene necesidad de pensarlas.
Sería un tema en sí mismo estudiar la ironía de muchos de los pronunciamientos de Eliot sobre literatura en general, o sobre su poesía en particular -de lo cual es un buen ejemplo este pasaje en el que simultáneamente menosprecia y hace patente su propia cultura filosófica. Sin embargo, hay razones para tomar en serio esta afirmación, al margen de que Eliot abunde en ello.

Pongamos, por ejemplo, que comenzamos nuestro examen de la relación entre Eliot, el Eliot maduro, y la filosofía de Bradley en el punto de partida más obvio: esto es, las líneas 411-414 de The Waste Land a las que Eliot añade, en calidad de nota, un pasaje de APARIENCIA Y REALIDAD. Las líneas dicen:


I  have heard the key
Turn in the door once und turn once only 
We think of the key, each in his prisión
Thinking of the key.

He oído la llave
Girar en la puerta una vez y girar sólo una vez
Pensamos en la llave, cada cual en su prisión
Sólo al anochecer.

(A.Girri)


Aquí Eliot expresa lo que podríamos llamar una versión metafísica del aislamiento, de la soledad total: el tema es la total incomunicabilidad de alma con alma. El pasaje de Bradley citado por Eliot  es el siguiente:


                   Mis sensaciones externas no son para mí menos privadas  que mis pensamientos o mis sentimientos. De cualquier modo,  mi experiencia ocurre dentro de mi propio círculo, un círculo  cerrado por fuera; y, aunque todos sus elementos sean iguales,  cada una de estas esferas es opaca respecto de las que la rodean... En suma, considerado como una existencia que sucede en el alma, el universo es algo particular para cada uno y privado para cada alma.


Este pasaje de Bradley no tiene nada que ver con el pensamiento que expresan las líneas de Eliot: sólo a un lector no informado le parecerían conexos. Porque el interés de Bradley no está en el hecho de nuestra comunicación, sino en su base, y su argumento dice aquí que nuestra capacidad para comunicarnos se fundamenta no en el contenido común de nuestra experiencia -porque no hay tal- sino en una intención común. Pero no podemos suponer nada más a partir de bases generales que Eliot estaba consciente de lo que quería decir con eso Bradley; así que, en el segundo de los dos artículos de MONIST, ElIot había citado ya este pasaje de Bradley, aunque con mayor amplitud y lo había interpretado como he sugerido. "El mundo // para Bradley, resume, "es simplemente la intención de un mundo para varias almas o centros.. " La opinión puede ser extrema, pero no se trata del límite de melancolía que Eliot declaró unos cuantos años después, o pretendió encontrar en él.
Sentada esta advertencia, me limitaré a sugerir tres tendencias de pensamiento muy generales que están presentes en los escritos de Eliot, sobre todo en los escritos críticos, al igual que en Bradley, por lo  que podemos decir que, aunque Bradley no se las hubiera transmitido a Eliot, sí se habrían reforzado en éste mediante la lectura de la obra de Bradley.

La primera podría describirla, en forma muy amplia, como una manera peculiarrnente vacía o hueca de concebir la mente. Como hemos visto, en la filosofía de Bradley, y más aún en la versión corregida de ella a cargo de Eliot, todo lo que ordinariamente tendría que constituir un elemento o contenido de la mente, o bien tiende a llegar a serlo, o es en sí mismo un objeto; así pues, si bien desde cierto punto de vista pertenece al sujeto, a la historia de un alma, desde otro, puede separarse al fin del lado subjetivo y afianzarse en el plano del mundo externo. La paradoja consiste en que el
punto de vista según el cual los contenidos mentales son subjetivos, es el del observador o del intruso; desde la perspectiva de la persona que experimenta estos sentimientos, sensaciones, deseos, o lo que fuere, se halla en el plano objetivo. No es difícil ver aquí los antecedentes de la notable "teoría impersonal del poeta" de Eliot. o, abundando en ello, de la forma disociada en que las experiencias de "The Waste Land" colocan a Tiresias, el personaje más importante del poema, que une a todo el resto.

Sin embargo, aquí hay una dificultad, relacionada con la forma en que debe entenderse la palabra "antecedente", según la acabo de utilizar. Pues la concepción de la mente que Eliot tomó de Bradley, y cuyo carácter desarrolló, es filosófica, no psicológica o ética  En otras palabras, esperaríamos que permaneciera en un nivel superior o que fuera neutral entre las descripciones o prescripciones relacionadas con la mente que se presentan en la teoría crítica o en un programa poético. Aquí se da, sin lugar a dudas, cierta ambigüedad o incertidumbre en los ensayos de Eliot relacionados con el grado en que, supongamos, la tesis de la impersonalidad del poeta deriva su sustento de cualquier "refutación" filosófica de las nociones ordinarias de personalidad. ¿Es el "escape de la personalidad",  que es la vocación poética, una consecuencia lógica directa de la disolución por parte del idealismo de nociones incorrectas y, al fin y al cabo, incoherentes del yo o personalidad? ¿O es meramente en la teoría crítica una antología de lo que en metafísica es una verdad necesaria? Para decirlo sin rodeos, ¿el poeta no manifiesta personalidad, porque no hay tal cosa o porque no debe hacerlo?
Muchos pasajes de los escritos de Eliot sugieren esto último. Pero también los hay en cantidad suficiente para no descartar lo primero. Por ejemplo, un corolario natural a la tesis filosófica de que todos los estados de conciencia están intrínsecamente conectados a  sus objetos constituye la negación filosófica de sustancialidad del yo, y es significativo que, al criticar la teoría de que la poesía es la expresión de la personalidad, Eliot escribe: "el punto de vista que intento combatir tal vez se relaciona con la teoría metafísica de la unidad substancial del alma". -¡Qué expresivo es en Eliot el uso de la palabra "TAL VEZ"!

Una vez que se ha rechazado el yo metafísico, el yo, como hemos visto, será explicado enteramente en términos de "perspectiva", aunque, como hemos visto ya, Eliot consideraba un error igualar el yo con cualquier punto de vista, ya que podemos cambiar nuestro punto de vista. Desde luego, si deseamos considerar cualquier punto de vista, incluyendo el propio, es necesario adoptar otro. En  este sentido, nosotros, como la suma de nuestros puntos de vista, probamos ser sistemáticamente evasivos. "Darse cuenta que un punto de vista es un punto de vista es ya haberlo trascendido". He explicado esta teoría, pues me parece que un argumento que favorece la interpretación "filosófica" de la teoría impersonal de la poesía, como una consecuencia de una teoría filosófica sobre el yo, consiste en que podemos observar ahora la misma conexión entre esta nueva teoría filosófica y una teoría crítica posterior. Y esta es una teoría que Eliot expone en un pasaje, pero cabe suponer que cumple una función más ampliamente operativa en él, acerca de las raíces comunes de la poesía y el drama. Porque estas raíces se encuentran, de acuerdo con Eliot, en los continuos cambios que efectuamos en nuestra experiencia, en el afán de tener en cuenta la dimensión de nuestro siempre cambiante punto de vista. "EN LA VIDA REAL", escribe Eliot,

                           en muchas de esas situaciones en la vida real que gozamos         consciente y profundamente, algunas veces somos conscientes de nosotros mismos de  esta forma, por ejemplo, como figuras dramáticas, y estos momentos son de gran utilidad para el verso dramático. ¡Una parte muy pequeña de la actuación es aquella que tiene lugar en el escenario!


En fin,  al tratar de determinar la relación entre la teoría de la impersonalidad poética y la concepción de la mente y de sus objetos presente en CON0CIMIENTO Y EXPERIENCIA, debemos recordar que de acuerdo con esta doctrina filosófica, el carácter objetivo de la experiencia es una fase tardía, la consecuencia de una elevada evolución psíquica. Así pues, si Eliot sostiene que la impersonalidad es una manifestación verdadera o suprema del poeta, ello no constituye una prueba determinante de que la teoría crítica no es filosófica, indica tan sólo que, para Eliot, la conciencia poética es una forma peculiar altamente desarrollada y, por lo tanto, la conciencia en su forma mas pura.

Mas ahora surge una pregunta: si las emociones que participan en la poesía son impersonales, ¿cómo pueden expresarse? Esto nos lleva al segundo y tercer elementos en el pensamiento crítico de Eliot, dueños de un carácter distintivamente bradleyano. Porque, si en la filosofia de la mente, de Bradley, las emociones sólo se asocian convencionahnente con lo que de ordinario es considerado el yo que las goza o las experimenta; están, en cambio, en más íntima relación respecto del pensamiento común con otros dos aspectos del mundo: con las emociones y sus objetos y con los símbolos o la idealidad. Y Eliot. en el desarrollo de su poética, sigue ambas conexiones.

La conexión entre emociones y sus objetos nos da la teoría -si puede llamarse así a algo expuesto tan superficialmente- del "carrelato objetivo". "LA ÚNICA FORMA DE EXPRESAR EMOCIÓN EN FORMA DE ARTE", escribe Eliot,


             es encontrando un "correlativo objetivo"; en otras palabras, en un conjunto de objetos, una situación, una cadena de sucesos que serán la fórmula de esa emoción particular. asi que cuando se dan los hechos externos, que deben  terminar en experiencia sensorial, se evoca inmediatamente la emoción.



Puede apreciarse que esta teoría crítica deriva de la relación de Eliot acerca de la objetividad de las emociones tomada en el segundo de los sentidos que indiqué: esto es, aquel según el cual las emociones pasan cada vez al plano de los objetos debido a la forma en que se funden alrededor de sus objetos. (Es insignificante para la presente discusión que el uso real que Eliot da la idea de "correlato objetivo" en su crítica de Hamlet no esté justificado por ninguna concepción de objetividad).

La conexión entre emociones e idealidad o, tal vez más simplemente, con el lenguaje, ocurre como parte de una teoría crítica que Eliot presenta generalmente en una forma histórica en la cual se conoce como "la disociación de la sensibilidad". En el siglo XVI, cuando hubo un "desarrollo del idioma inglés que tal vez nunca hemos igualado..." la sensación se convirtió en palabra y la palabra en sensación.  Desde entonces la separación de lenguaje y sentimiento, de la que difícilmente nos hemos repuesto, ha hecho intolerablemente difícil para el poeta su tarea.
Podemos ver en Swinburne  tal desintegración en su límite, cuando analiza punto por punto su verso, "encontramos siempre que el objeto no estaba allí -sólo la palabra".


Nos vemos en un mero apuro: cómo se va a conectar esta teoría crítica con ciertos elementos de la filosofía, por ejemplo, en la opinión de que el símbolo "está en relación de continuidad con lo que simboliza", o con la opinión de que nombre y objeto forman un "matrimonio místico". La dificultad es, en efecto, la misma que encontramos en la tesis de la impersonalidad poética, pues aquello que, en la teoría crítica, se afirma como una perfección o como algo a alcanzar, en la teoría filosófica se afirma como un hecho necesario. Así, por ejemplo, en un escrito crítico de Eliot leemos "El lenguaje en estado saludable PRESENTA el objeto, está tan cercano al objeto que se identifican los dos." Mientras que en la disertación leemos:


        Idea y frase denotan ambas realidades, pero estas dos son, por lo que la idea o la frase denotan, idénticas a la idea o a la frase. Es un error, creo yo,  tratar la palabra como algo que raramente señala el objeto, como una señal que se abandona en el camino. La palabra "quimera" o la idea "quimera" es el comienzo de la realidad "quimera".


¿Cómo -podríamos preguntar- es posible que un criterio de excelencia en poesía aspire a una cierta condición de lenguaje que el lenguaje logra necesariamente o en su esencia? Aquí, una vez más, la respuesta puede encontrarse al reconocer que en la filosofía idealista lo que se afirma como el caso es, a menudo, una condición terminal, o una condición de perfección; una condición que se logra cuando el fenómeno en cuestión, digamos la emoción o el lenguaje, se ha convertido en todo lo que está en el ser. Sentimiento y lenguaje son inherentemente una misma realidad, pero es sólo en la poesía, en la mejor poesía, además, donde aparece en su unidad.


La teoría de "disociación de la sensibilidad" encierra la otra propuesta, en el sentido de que el desarrollo propio del lenguaje, como el del conocimiento, requiere de un contexto social que comparte cierta estabilidad considerable dentro del cual puede evolucionar libremente la conciencia. Sin embargo, esto nos acerca nuevamente a las fronteras de una gran teoría de Eliot, la que, corno he tenido ya la ocasión de expresar, a mi parecer sólo  está basada parcialmente en la filosofía: se trata de su teoría de la tradición.                     
("On art and the mind", 1973)


Richard Wollheim (Inglaterrra; Londres;  1923 – 2003)

(Traducción de María Guadalupe Ramírez)


-Uno de los capítulos de  ON ART AND THE MIND (1973) de Richard Wollheim, profesor de filosofía y lógica de la Universidad de Londres, publicado por Fondo de Cultura Económica.- 


Francis Herbert Bradley (Londres; 1846; Oxford, 1924), filósofo británico exponente del idealismo absoluto. Su obra más célebre se llama "Apariencia y realidad". 





sábado, 4 de julio de 2015

SÍ Y NO



A través de un continente imaginario
porque no puede ser ahora descubierto
sobre este completamente aprehendido planeta-
no más aspirantes a considerar
ay de mí-

Corrió un animal no zoológico
sin un destino, sin una realidad
su historia privada intacta
en contraste con la caricatura
de una anatomía.

No visible ni invisible,
apartado por la noche sin día
¿Alguna vez voló su tierra
por gusto hacia la luz
hacia el espacio para reemplazar
su muerte inescribible?

Ah, los minutos parpadean, se prenden y se apagan
y fuera y dentro vienen y van
uno por uno, nadie por nadie,
lo que sabemos, lo que no.



Laura Riding

(Versión: Marina Kohon)

YES AND NO

Across a continent imaginary
Because it cannot be discovered now
Upon this fully apprehended planet –
No more applicants considered,
Alas, alas –

Ran an animal unzoological,
Without a fate, without a fact,
Its private history intact
Against the travesty
Of an anatomy.

Not visible not invisible,
Removed by dayless night,
Did it ever fly its ground
Out of fancy into light,
Into space to replace
Its unwritable decease?

Ah, the minutes twinkle in and out
And in and out come and go
One by one, none by none,
What we know, what we don’t know.



Laura (Riding) Jackson. Poeta norteamericana (New York, 1901 – 1991). Vivió noventa años, a camino entre Estados Unidos, su país natal, e Inglaterra, país que parece la confundió. Fue amante de Robert Graves, y cuando se casó (no con él) , renunció a su apellido... y a la poesía. Antes de los cuarenta había escrito su gran obra poética... la obra de su madurez Collected Poems de casi quinientas páginas. Poco tiempo después renunciaría por siempre a la poesía, renegaría de ella, y por extensión, renegaría de sí misma. Hasta 1938 había escrito la casi totalidad de su obra: nueve volúmenes de poesía (aquellas quinientas páginas), varias colecciones de ensayos, una novela y tenía en propósito fundar una editorial. A partir de 1939 ya no escribió poesía (hecho que motivó un texto en prosa con el fundamento de tal decisión), escribió prosa, pero ya nunca poesía.




jueves, 2 de julio de 2015

CAZADORES EN LA NIEVE




MIRO UN CUADRO DE MIL QUINIENTOS Y ALGO, Y LO MIRO EN BUENOS AIRES
COMENZANDO EL 2014.


MAL COMIENZO

Porque no era así
(ni es así):
La luna no alumbraba compasivamente el espectáculo
de los cazadores en la nieve de Brueghel,
como no alumbraba con la misma compasión el mal aliento
del sueño donde un campo blanco
seguía hasta el fin del mundo (si es que eso termina),
ni menos la ecuación que hacía un niño, del otro lado del
mundo, en su clase de matemáticas,
bajo alguna mirada descolorida de maestro
tan descolorida y ciega
                         como un cielo de invierno
                         descolorido y ciego
con cazadores que van a ninguna parte, abrigados por sus 
perros flacos, 
oscuros como ellos, 
tan oscuros, 
tan ciegos, 
tan descoloridos, 
como ellos.

Dije:
Porque no era así
porque no es así:
hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio,
que unos cazadores pintados,
que una tan calma mecánica de lo que se disuelve
de
lo
que se
                      disuelve.



SEGUNDO CAZADOR

Se nos dirá que este es un mundo donde se derrumba la luz,
que la muerte es apenas un juego frente a un camarín con
máscara o disfraces de mal gusto,
que imaginamos actuar que imaginamos ejercicios gramaticales
y les llamamos comunicación,
que las palabras han perdido el sentido o sólo son lluvias de
saliva donde gotea el resentimiento,
que rezamos como un coro de cigarras o un hervidero de
tábanos
y que en cada gesto
hay un alambre de púas,
se nos dirá que el dolor se nos sale de todas partes y se expande
lentamente,
que nuestros pesados zapatos de invierno arañan el suelo y
nuestras palabras de amor parecen ronquidos y hasta se unen
para la complicidad de la injuria,
que son tristes nuestras calles como caminos de cacería,
nuestros cerebros como caminos de cacería,
que sólo pensamos en la eternidad cuando miramos lujosos
ventanales de palacio o vitrales de iglesia.

Nacemos a mitad del espanto.



NIÑA JUNTO AL FUEGO

Las horas en un cuadro se tuercen o se doblan,
hay una dulzura huérfana en esos momentos de estar en un
cuadro
y ser una niña destinada a desaparecer, 
como todo. 
Fuegos mecánicos, 
virtuales,
presuntas palabras de amor que algún día se quedarán sin 
huella.

Morir es la simpleza, 
el completo 
aburrimiento.



"Solaris" de Tarkovsky y el cuadro "Cazadores en la nieve"

Es un film de Tarkovsky : una escena
con un hombre detenido en un lugar donde el cosmos
sabe dar vida a los pensamientos. Es posible
que una mujer de sueños piense en el sueño de Brueghel
y sus cazadores.
Todo es partirse en dos:
la estrecha estrategia del mundo. Inventar
paraísos.
Vuelan lámparas y caireles de cristal,
hay un sonido fresco,
lacerante. Es posible salvarse del ronquido
de la angustia. En la penumbra translúcida
todo es
dulcemente
vacío.

Ellos se elevan, levitan, imposibles,
es un amor completo,
es un amor que no puede ser ni será
de este mundo,
(que no puede ser ni será
de este mundo).
Un lugar donde nada envejece
y todo se sostiene en el aire.
Se elevan también casas nevadas,
cazadores,
perros, pájaros, mujeres junto al fuego,
seres que patinan en hielo, campanarios. Nada que temer.
Los pasillos suben
a los cielos,
las casas
planean.
Se revuelven las cosas en el sueño, aparece lo intocado de la
infancia,
los cuerpos curvados de placer. Nada para el miedo. Cuenta
regresiva.

Todo brilla sobre azoteas blancas, no hay olores tristes. 
Algún patinador sube escalas de aire a grandes saltos. 
Alguna mujer dormida baja ingrávida la escala de ninguna 
parte.

Uno siente una alegría de dientes apretados:
la perfección de una imagen filmada o los perfiles de un
cuadro,
o un sueño cualquiera soñado por nadie. O la belleza imposible,
lentísima,
el feroz, delicado
puñal
de una música.



TERCER CAZADOR

Hay un tercer cazador más adelante
más pequeño que los otros,
(igualmente encorvado y vestido de igual forma).
Es él,
el que miente por gusto, el que caza mentiras.
La mentira tiene gusto a fresas escondidas debajo de la nieve.

El que se consume cada día
bajo un cielo disperso. El que olfatea otros pensamientos
como un perro. El del pensamiento que humea,
calor y fuego. Un pensamiento con olor a carne cruda,
inventada. El que, abrigado hasta los dientes,
cuenta estrellas en un cielo sin estrellas
como si hubiera estrellas,
cacerías. Por algo le atraen los acordes bajos.

Quién sabe que hay en su cabeza,
si harapos,
si inviernos para salir de caza
empecinadamente,
para medir le dispersión del cielo.
Es ése. El que mira a las mujeres frente al fuego,
perras todas:
él se inventa. El que dibuja mundos, perros, presas, cazadores,
casas, nieve, hielo, pájaros 
y mujeres.

La representación es esa forma de negar la sustancia.



ÁRBOL RAQUÍTICO

Si algo quiere decir un árbol raquítico en un cuadro (sea o no
de Brueghel),
si algo significa que la piedad no sirve, y si no, que le pregunten
a los inválidos,
si algo significa que con ciertos símbolos la gente se aturde o
el frío se hace más frío,
o que no se mueva en ningún lugar ni la sombra de un ángel
ni en ninguna memoria
subsista
ladrido alguno
ni del perro más
amado,
si algo quiere decir un árbol raquítico en un cuadro,
no es piedad, ni frío, ni aturdimiento, ni leyendas sin cumplimiento,
ni falta de sustancia en los afectos,
tampoco es la imagen de la muerte o una copia de arquetipo
confuso,
ni siquiera la tensión del despojo.

No está pintado para imaginar obviedades
bellas
o falsamente
profundas,
ni importa que sea un error del mundo,
un detalle siniestro,
o un buen efecto en el peor sentido de la palabra.

Me parece
un instante simple
(algún alba o atardecer del mil quinientos y algo en Flandes)
ese temblor
opaco o radiante
que detiene
el fatigoso
curso
    del tiempo.





Liliana Díaz Mindurry (Buenos Aires, 1953)







IMAGEN: El cuadro "Cazadores en la nieve" de Peter Brueghel, de 1565; título y motivo del último libro de la autora, editado por La Letra Eme Editorial, en 2014.